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martes, 1 de agosto de 2017

Noches de verano

         
Como todos los veranos, en mi hospital cierran camas.
    .- ¡Ay perdón, no cierran, reorganizan!
       Justificación hay. El índice de ocupación ha disminuido y como el personal tiene la costumbre de disfrutar vacaciones... para ser eficientes y disminuir el gasto, se reorganiza de forma que los pacientes estén más juntitos y podamos atenderles mejor. Así no hay plantas con pocos pacientes sino que están muy bien aprovechadas.
     Sin embargo, la dotación de personal en los servicios sí disminuye. Desde que empezaron las vacaciones, todas mis noches las he pasado sola, solita, sola. Bueno, miento, que me ha hecho muchísima compañía una auxiliar de enfermería o TCAE y si no fuera por ella, yo no habría podido llorar acompañada, que hubiera llorado sola, solita, sola.
       Y esto tampoco es culpa de la Gerencia ni de la Dirección, ¡pobrecitos!. La culpa la tienen las enfermeras, que se van de vacaciones todas a la vez, que además tienen muchos días libres por ser ya mayorcitas y también porque se ponen malitas y tienen incidencias justo cuando más falta hacen (obsérvese que todo es #ironía, lo aclaro por si acaso)
          Esta de hoy ha sido una de esas noches que he pasado sola, solita, sola, bueno no, en compañía de una entregada y explotada auxiliar de enfermería.
          La planta casi llena (que quedaban cuatro camas libres), en total 27 pacientes. Llego, como siempre, unos 15 minutos antes, (para que las compañeras de tarde me den el cambio y se vayan a descansar a una hora prudente, siempre más tarde de la hora de salida).
       Una vez me han puesto al día, me leo por encima y rápidamente, las historias y me hago una pequeña guía con el listado de los que vamos a pasar la noche juntitos. (18 de medicina interna, 3 de trauma, 4 de cirugía y 2 de urología, es lo que tienen las reorganizaciones, que obligan a la enfermería a estar muy actualizada #ironía también)
 Eso me lleva una media hora larga más.
        Alrededor de las 23 hacemos una tournée por la planta.
Saludo, doy las buenas noches, pongo cara a mis pacientes y escucho en la medida de lo posible a enfermos y familiares. A veces parece inevitable un .- ¿qué tal pasó el día?  y no me diga mal que me destroza el cronograma!.-  Porque si me descuido y doy palique, no me da tiempo a cumplir con las mínimas tareas. Y aún así, ya he escrito unas cuantas solicitudes de pacientes por resolver en el turno. Así que... rauda y veloz me pongo a preparar medicación.
      Cruzo los dedos para que no me falten pastillas, porque tendré que andar llamando a otras plantas para pedir que las busquen enfermeras que están en la misma situación que yo (solas, solitas, solas). Y si dicen que sí las tienen, además tendremos que dar el paseo para ir por ellas (que me encanta pasear, pero me estropea el planning horario apretadísimo y no me da la noche para tanto)        
     ¡¡¡No me enrollo!!!,
porque cuando termino de preparar la medicación ya tenía que haber empezado a poner los tratamientos de las 24 horas y la libreta de notitas con requerimientos sigue creciendo.
¡Empieza la carrera!
        Mi compañera se ha dedicado a contestar timbres, poner y quitar bacinillas, acostar pacientes, cambiar pañales y ayudarme a resolver requerimientos que eran de mi campo. Si no fuera por ella, empezaría a las 2 a poner la medicación de las 24. 
        Ya en el primer pase, hemos observado al paciente de la habitación 16 nervioso y agitado. Es mayor, él está desorientado y su hija muy ansiosa. Tal como sospechábamos, pasa la noche sin dormir, alborotado, y gritando incoherencias. A las 2 aviso al médico de guardia, porque mal que él no descanse, pero es que tampoco deja dormir a los demás pacientes, revoluciona toda la planta y su hija va alterándose cada vez más.
       En mi experiencia, que no es poca, ya sé que cualquier solución del médico de guardia será poco efectiva esta noche. Sin embargo surtirá efecto durante la mañana y la tarde del día siguiente, que las pasará, con toda probabilidad, dormido.
    Me armo de paciencia, respiro profundo y enfrento todas las tareas con mi mejor sonrisa.

No cuento las veces que voy a ver al paciente y a su hija durante la noche:
.- Cada vez que llaman
.- Y tengo que volver con lo que me han pedido
.- Las que me asomo cuando me pilla de paso.
.- Dos veces que se ha arrancado la vía venosa
.- Y otras dos para canalizarla.
.- Dos a convencerle de que no se quite el oxígeno (tarea imposible de la que acabamos desistiendo a petición del familiar).
.- Una para tranquilizar a la hija del paciente, a la que ofrezco una tila, se la hago y
.- Vuelvo para llevársela.....
       A todo esto añadir que durante la noche tenemos tres ingresos; a las 3:00, a las 5:00 y a las 6:30, que también me llevan tiempo, y procuro darme prisa, porque el tiempo es oro, los recién llegados querrán descansar del ajetreo de urgencias y yo tengo un montón de cosas que hacer simultáneamente.
       
     Como era mi deber, llamé a la supervisora a las tantas. Para que constatara la situación de la planta en el libro de incidencias suyo, que pusiera que estaba sola y que no me mandaba a nadie porque no hay enfermeras disponibles. .- Que si realmente la necesitas, tengo que sacarla de otro servicio para que venga a ayudarte (sólo pensar la cara que me pondrá y si además tengo que enseñarla....)Y delante tengo a la supervisora que me mira y parece que me dice (total, mujer, tú con esto puedes)
         Y como es habitual, termino la noche sin más desgracias que lamentar que el lamentable estado de esta que suscribe y su imprescindible y valiosísima auxiliar, (que sin duda evitó que me arrojara por la ventana del botiquín en varios momentos de la noche)
       Cuando salgo por el pasillo, con el moñete hecho un desastre, me llama la hija de Francisco, el paciente desorientado de la 16. Enfadada, me increpa:
              .- Mi padre ha pasado muy mala noche y usted no le ha hecho ni caso. 
              .- Sepa que se lo voy a decir al médico.
      Juro que fui a la habitación pensando que me iba a agradecer el tiempo que le he dedicado y lo que me he preocupado. Y casi le respondo 
            - Es mi trabajo, no tiene Vd. que agradecerme nada.-
Menos mal que reaccioné a tiempo y contesté pausada:
            .- Piense en lo que ha pasado durante la noche, las veces que he venido a atenderles a él y a usted y tenga en cuenta que éramos dos profesionales para 30 pacientes (tuve tres ingresos).

        Y me voy a casa  DERROTADA, AGOTADA, RENDIDA, DECEPCIONADA y pensando:

.- ¿no se percibe en la atención el esfuerzo titánico que hacemos por mantener la calidad a pesar de la sobrecarga?
LA RESPUESTA ES      ¡¡NO!!
.- ¿siguen los pacientes y sus familiares pensando que si la enfermera se porta mal la castigará el médico?.-
LA RESPUESTA ES      ¡¡SÍ!!

martes, 7 de febrero de 2017

Yo organizo, vosotras obedecéis

     
Derechos: Pixabay.com
Hace muchos años que trabajo en una unidad de cuidados críticos. Si bien al principio me costó adaptarme al ritmo desigual de trabajo, a los sustos, las tensiones... con el tiempo se convirtió en un lugar en el que me sentía muy cómoda.
     Un día se nos propuso la creación de la Consulta propia de Enfermería. Recibimos formación específica, visitamos otros hospitales donde ya tenían experiencia, leímos sobre ello, recopilamos datos, hicimos una memoria... trabajamos con ahínco en un proyecto que nos gustaba, nos motivaba y en el que creímos desde el primer momento. ¡Éramos profesionales llenos de ilusión y ganas!
     
        Inicialmente, todo era colaboración y apoyo de la Dirección de Enfermería, del Gerente del Hospital y de los especialistas. Así, se consiguió que funcionara.

     Ahora no sólo hacíamos de administrativos acompañando al facultativo en consulta o administrando tratamientos. Abríamos historias, pasábamos encuestas, seguíamos al paciente citándole en nuestra consulta o por teléfono, solucionábamos sus dudas, respondíamos a sus preocupaciones, dábamos la alarma cuando se desajustaba un tratamiento, enseñábamos al paciente y/o a su familia a enfrentarse a su plan terapéutico, a su vida, éramos su referente y su apoyo constante.
      Supuso un alivio para la consulta del especialista, ya que nos encargábamos del día a día del paciente, sugeríamos cambios, teníamos iniciativas e iniciamos estudios.

    Sin embargo, un día las cosas se torcieron....

   Cambió el Jefe de Servicio. Notamos que nos miraba con recelo, que no confiaba ni conocía el trabajo de enfermería. No había feeling y por más que nos esforzáramos en demostrar lo útil que era nuestro trabajo, no le convenció.
      .- Empezaron los rumores y las dudas. El propio Jefe nos hacía comentarios del tipo "las enfermeras os metéis en vuestra consulta y no hacéis nada, nos dejáis solos, no ayudáis, no pasáis pacientes ni preparáis historias, os aprovecháis para escaquearos del trabajo".
      .- Siguieron las dificultades para asistir a cursos y jornadas. Se nos ocurrió solicitar la asistencia a un Congreso de Enfermería relacionado con nuestra especialidad. Pensamos presentar nuestra experiencia. La supervisora tenía buena relación con un representante, habló con él y aseguró que no sería difícil apoyarnos económicamente. Parecía que todo estaba ya conseguido. Pero de repente, el representante cambió de opinión. Nos dijo que iba a ser imposible subvencionar nada. Pero también se le escapó algo que nos hizo pensar...

.-Lo siento mucho, de verdad, pero si os ayudo me busco un problema con el Jefe de Servicio.-  

        .- Y se fue reduciendo nuestro espacio. Teníamos asignado un gabinete aledaño a la Consulta de nuestro especialista y muy cerca de otro servicio al que se le quedó pequeño el espacio, por lo que solicitaron una nueva sala. La única posibilidad física quedaba al otro lado del pasillo y no querían un lugar tan lejano y desligado. Todas las miradas se centraron en nuestro gabinete. Ya se había iniciado el rumor de que las enfermeras no hacíamos nada allí salvo descansar y escondernos, solo hizo falta echar un poco más de leña y.... comenzó la guerra.

     La primera vez que solicitaron el espacio se les denegó. La razón era obvia. Nos apoyaba la Dirección y la Supervisora. Confiamos en que se defendiera nuestro esfuerzo y los resultados que estábamos dando. Elaboramos una memoria con los objetivos y las funciones de enfermería. Lo que hacíamos, cuándo, cómo, adjuntamos estadísticas, cronogramas, encuestas de satisfacción del usuario y todo documento que pensamos que reafirmaba lo que defendíamos. Solicitamos oficialmente una agenda y conseguimos que la memoria se firmara por todos los profesionales necesarios para hacer oficial nuestra consulta. Todos, excepto el Jefe de Servicio, que se negó.

         .- Hasta que consiguieron su objetivo: Reducir las responsabilidades de las enfermeras.
Empezaron a reducir drásticamente la indicación de tratamientos que precisaban de enfermería para su administración. Se redujeron las citas y se derivaron pacientes al médico de cabecera. Se redujo el volumen de trabajo. Todo cambió. Nos notificaron que nuestra consulta iba a desaparecer porque carecía de suficiente contenido.
      Aunque al principio contábamos con el apoyo del Gerente (médico), decidió no entrar en guerra. Apoyaría lo que decidiera la Dirección de Enfermería (que había cambiado recientemente). Solicitamos una reunión y expusimos a nuestras compañeras la situación. Su respuesta fue que nuestra versión cambiaba todo lo que pensaban, pero que ya no podían ayudarnos. Se habían comprometido con el Jefe de Servicio. Había que cerrar, aunque prometieron volver a abrir en el futuro
                                             
https://www.shutterstock.com/es/image-photo/woman-chained-her-working-desk-481545259
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          La consulta de enfermería, una consulta propia, con varios años de evolución, con agenda, con resultados satisfactorios demostrables, con objetivos cumplidos, hoy ha desaparecido.

         Seguimos atendiendo al paciente y esforzándonos en dar calidad. No tenemos espacio, ni tiempo, hemos vuelto a asumir las tareas de administrativos y ayudantes. No hay programa pero tampoco hemos perdido la ilusión.

      Las consultas de los facultativos han vuelto a crecer hasta casi duplicarse. Los pacientes acuden o llaman angustiados y se quejan porque quieren respuestas rápidas y ahora deben esperar. No saben a quién dirigir sus preguntas, han perdido el referente y se sienten peor tratados. Tienen que llamar ellos y esperar a ser atendidos, cruzar los dedos y desear que les den cita no demasiado tarde.

      Las enfermeras estamos decepcionadas, pero seguimos luchando día a día para recuperar ese espacio que tanto beneficio aporta al paciente, que descarga el trabajo de nuestros compañeros facultativos y que nos permite ejercer nuestra profesión asumiendo responsabilidades propias.

       Pero duele. Duele que nadie se sienta responsable, ni avergonzado por haber hecho desaparecer estúpidamente un trabajo, un programa, un servicio útil y de calidad por miedo e ignorancia. Por sentirse amenazado por otra categoría profesional que tiene su propio campo. Sólo por el placer de poder decir "Yo mando y vosotras me obedecéis"

domingo, 16 de octubre de 2016

Enfermería en Alemania

      Mi nombre es Erika Lozano, Diplomada en Enfermería por la Universidad Autónoma de Barcelona,  Máster Oficial en Educación para la Salud por la Universidad de Lleida y Máster en Quirófano por la Universidad de Barcelona

Llevo cerca de 4 años trabajando como enfermera en Alemania.

Como cualquier persona que se establece en otro país, los principios me resultaron un tanto duros, pero hoy puedo decir que me siento satisfecha con mi trayectoria profesional como enfermera en el país germano.

Lo primero que pude comprobar al llegar, es que las competencias enfermeras en Alemania son distintas de las que desarrollamos en España, especialmente cuando se trabaja en servicios como geriatría, Centros Socio-sanitarios o Clínicas Neurológicas de Rehabilitación. Sin embargo, trabajar en alguno de estos lugares puede resultar muy útil, especialmente al principio. No sólo porque como enfermera te da una visión de otro modelo de cuidado, sino también porque  es una forma estupenda de mejorar el idioma.

Tras un tiempo trabajando en una Clínica de Rehabilitación y con mi nivel de alemán mejorado, decidí que quería también evolucionar como enfermera en otras áreas. A pesar de contar con un Máster en Quirófano, no tenía experiencia laboral en este servicio, así que estaba a punto de iniciar un autentico reto en mi trayectoria profesional en el país germano.
Si algo bueno tiene trabajar como enfermera en Alemania es que existe el periodo de adaptación y formación en el empleo , en este tiempo, que dura unas 6 semanas o más según la dificultad del servicio en el que trabajes, el nuevo enfermero es instruido por otro más experimentado cobrando el 100% del sueldo. En esta fase aprendí muchísimo y pude adaptarme de una manera fácil y relajada a las que serían mis nuevas funciones.

Ya con mis competencias como instrumentista alemana más que demostradas, decidí que era un buen momento para dar apoyo a otros enfermeros españoles que estuviesen en la misma situación en que me encontraba yo y quisieran un cambio laboral que les permitiera seguir desarrollando su trayectoria profesional.
Fue entonces cuando empecé mi colaboración con "el portal de empleo Enfermeras Alemania".


Somos muchos los enfermeros españoles que hemos encontrando nuestro lugar en las áreas especializadas en Alemania. La razón es que las competencias que desarrollamos en estas áreas son muy semejantes a las funciones de la enfermería española.

Aunque no siempre es fácil acceder a uno de estos puestos, "el portal de empleo Enfermeras Alemania" ha hecho posible para muchos de nosotros este cambio. Ofrece puestos de trabajo de enfermería en Hospitales Públicos y en las principales ciudades del país. Sus ofertas se centran en los servicios especiales como Quirófano, Anestesia, Cuidados Intensivos, Urgencias o Diálisis. Hacen posible cursar la especialidad que se elija costeada por el hospital. Facilitan el acceso a alojamientos económicos y no siempre requieren experiencia previa.

Es cierto que existen numerosas empresas de mediación que ponen en contacto a enfermeros con hospitales alemanes, presentando sus candidaturas. Yo misma he tratado con muchas de estas empresas; tanto alemanas como españolas.

Entonces:

¿Por qué he decidido colaborar con este portal y no con otra empresa de mediación?

            Estas son mis razones:

1.    La filosofía de Enfermeras Alemania cuadra totalmente con la mía: "Tratar a las personas como personas". Ofreciendo puestos en enfermería adaptados totalmente a la situación de cada uno de nosotros.
2.    No permanencias, ni multas: Aquí no hay que firmar nada con el portal, el contrato se firma directamente con el hospital y la persona tiene la libertad de decidir dejar el puesto de trabajo si es lo que quiere.
3.    Ventajas: Trabajar para un hospital público alemán, nos permite seguir puntuando para la Bolsa de Trabajo española. Los puestos de trabajo se localizan en grandes ciudades, lo que facilita nuestra vida social.
4.    Orientación y apoyo durante el proceso de selección, Cambiar de trabajo siempre produce estrés, si le añades que eres español y vives en Alemania, el estrés se duplica. El curriculum vitae, la carta de presentación, la entrevista... todo se hace a la manera alemana. Si has tenido la suerte de superar esta fase y estás contratado, tienes una montaña de formularios por rellenar. En ese momento te das cuenta de que es maravilloso tener a alguien que te pueda orientar con la burocracia alemana y si es en castellano pues mejor. Desde mi experiencia, se trata de la única empresa que he visto dar un apoyo tan amplio y de forma gratuita.



 Tanto si estás buscando trabajo en hospitales públicos de Alemania, como si necesitas recursos sobre cómo redactar tu CV, carta de motivación, preparar tu entrevista en Alemania, etc., te invitamos a visitar nuestro portal www.enfermeras-alemania.es

jueves, 19 de noviembre de 2015

#opesacyl2015 Y ahora ¿Qué?

      Nunca fui a concentraciones, manifestaciones ni movilizaciones, no pertenezco a sindicato o partido político. No me gusta ni me va ese "rollo" Pero estaba indignado, cabreado, de muy mala leche y recibí una alerta del Colegio (es obligatorio estar colegiado). Después de más de un año sacrificándolo todo por un sueño que me acababan de robar, perdido ahora, desorientado y vacío y como no tenía nada mejor que hacer, decidí ir a protestar.


Hacía mucho frío y el día estaba gris y nublado. Era pronto pero ya había gente. Nos miramos desconfiados. Parecía casi obligatorio llevar una bandera o distintivo. Yo buscaba apoyo, unidad, sentirme arropado, llenar el vacío que se me había instalado en el alma, encontrar a alguien que me comprendiera… Sin embargo, noté cómo pareció establecerse una especie de competición. Por el mejor sitio, que se viera la bandera, aparecer en la foto, llamar más la atención…


Algunos grupos estaban más organizados que otros. Se notaba que sus miembros eran militantes adiestrados y que tenían más claro lo que debían hacer. Cada grupo se movía como uno solo, siguiendo a la manada o a los líderes, sin mezclarse demasiado con los demás. Hubo momentos angustiosos de claustrofobia, gritos, músicas, unos grupos tapándose a otros, faltaba unidad, no veía yo que quedara claro qué era lo que veníamos a apoyar.
   Encontré un grupo de afectados, algunos conocidos y con banderas, pero quizá como no tenían vinculación política, se me hacían más cercanos y me empecé a sentir mejor, más identificado y apoyado. Éramos muchos y al avanzar la mañana, parecimos más unidos, aunque no llegué a entrar en "calor".
   
       
Conocí y escuché a enfermeras que no eran afectadas en primera persona pero acudieron a mostrar su apoyo y su presencia. 


     Aprendí que en todas las batallas hay también quien saca partido. Escuché a una fija decir que el día 22 no tendría que ir a trabajar porque como no había ya examen, podían ir las sustitutas. Oí a recién graduadas alegrarse porque no pudieron inscribirse en esta ope ya que aún no tenían el título y ví a enfermeras que no se lo habían preparado a conciencia consolarse porque ahora tendrían más tiempo...

 Independientemente de los comentarios, ahí estábamos #Enfermería, profesionales siempre tan preocupados por el paciente, tan sacrificados y altruistas, ¿nos preocupamos de nuestra imagen profesional, de nuestra reputación, de apoyarnos unos a otros?

   Casi era la una del mediodía cuando nos dicen que van a recibirnos. Solo enfermeras afectadas y sin vinculación a ninguna organización. Se presentan cinco, las más próximas a la entrada, todas son bienvenidas, aunque algunas deben quitarse los colores y distintivos que las vinculan con organizaciones políticas o sindicales. 
A través de la verja aún se oyeron gritos
.- Preguntad si van a volver a convocar y en cuánto tiempo!!!!
   Tardaron un rato en entrar porque los medios necesitaban entrevistarlas.

Me quedé hasta el final, me interesaba mucho saber, tardaron mucho en salir y no lo hicieron ilusionadas, sino más bien tristes, decepcionadas. Nos echamos encima, les preguntamos. 
¿qué ha pasado? ¿qué os han dicho?

  • No estaba el Consejero y nos han recibido el Gerente Regional y otros cargos.
  • Nos han pedido perdón de nuevo excusándose en sus buenos propósitos.
  • Sabían que legalmente solo había una oferta pública de empleo válida (2014) con tan solo 60 plazas de promoción interna, pero no querían perder las plazas y como en Asturias, su única solución era convocarlas.
  • ¿Posibilidades de arreglo? Esperar al fallo del TSJ (uno o dos años) e intentar recuperar las plazas con una ope extraordinaria,
  • ¿y ahora?, publicar cuanto antes una nueva oferta pública de empleo (unas 50 plazas como máximo) y convocar un nuevo proceso selectivo.
  • Aprovechamos para hacerles notar que sus asesores legales llevan los últimos tres procesos selectivos judicializados. Sin comentarios
  • Volvieron a pedir disculpas diciendo que en la Consejería se respira tristeza desde el viernes.
  • Le contamos lo mal valorados que estamos como profesionales por la Gerencia, el Gobierno y la campaña que parece que hacen en nuestra contra (contratos precarios, a destajo, sin sustituciones...). Esto lo negaron con condescendencia.
  • También hablamos de la bolsa de empleo,...
  • Todo buenas palabras. Son políticos y son diplomáticos.

Cada uno que saque sus propias conclusiones: Estas son las mías:

  • Dividirse es perder. Cuanto más unidos, mejor. Busquémonos, encontrémonos y unamos fuerzas.
  • Busquemos apoyos y organizaciones con medios que tengan iniciativas y soluciones y presionemos para que las pongan en práctica.
  • No me consuela que me paguen tasas, cursos, hoteles o viajes, QUIERO RESPETO Y CONSIDERACIÓN. Quiero que aprendan que no pueden hacer esto conmigo, con nosotros. QUIERO QUE NO SE VUELVA A REPETIR UNA SITUACIÓN ASÍ
  • No llegué a sentir la calma y el sosiego que buscaba, imagino que vendrán con el tiempo. Tras la rabia, solo queda tristeza y desesperanza. Pero hay que levantarse y seguir, aunque parezca que a nadie le importas, debes importarte a ti mismo. Busca la motivación dentro de ti.
  • Recupera parte de lo que perdiste y aprende de la mala experiencia. Rendirse es regalar la victoria al enemigo. Hay que luchar. Luchar es ganar independientemente del resultado de la batalla.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Crónica de una traición #opesacyl2015

     
Muchos años de trabajo basura inestable, de chica para todo, sin vacaciones y casi sin descansar. Pocas opciones en oposiciones anteriores. Muchas excusas y dificultades y por fin, salta el rumor. Se convocarán oposiciones en Castilla y León. Tengo ya aquí hecha mi vida, mis hijos, mi casa, mi familia, mis amigos... tengo ya méritos en forma de experiencia laboral y formativa. Tengo una edad y esperar más complicará mis posibilidades. Ahora es mi momento. 
      Me informo bien y estudio el mercado. Academias, cursos, temarios, preparadores. Empiezo a sacar la cartera y a asumir que mi vida social y familiar se verá afectada.
      Entre contrato y contrato procuro no coger el teléfono para estudiar cuantas más horas mejor. Me quedo sin vacaciones. Miro si puedo pedirme una excedencia o un mes sin empleo y sueldo para la víspera del examen. Agoto todos los permisos con o sin retribución para sacar el máximo provecho al estudio. Mis hijos me acusan de abandono y empiezan con conductas de llamada de atención. Mi marido trata de apoyarme pero a veces noto su cansancio con la situación. Sobrecargo a mi familia con responsabilidades que antes asumía yo. Mucho tiempo y aún no tenemos ni fecha de examen.
      Por fin un rumor. Fecha de examen el 22 de noviembre. Oficiosa. Pero el mismo Consejero la anuncia en prensa. ¿Puedo considerarla oficial? ¡Que tengo que organizarme coño! ¡Que mis hijos parece que me odien y me va a costar recuperarles, que mi marido está hasta el moño de tener una esposa ausente, que mis padres casi ni se acuerdan de mi sino cuando les superan las responsabilidades que les traspaso... Pero todo por sacar la plaza, ¡que es estabilidad, calidad de vida, tranquilidad, seguridad.....! Y mientras, con una fecha oficiosa y yo tratando de mantener la "actitud".       Por fin, el 3 de noviembre se publica en el boletín la fecha oficial... para ¿el 3 de noviembre? ¡Están locos!!!!. Pero algo es algo. A dar el último sprint, a esforzarse. ¡¡¡¡Que ya está ahi!!!!!

     Y el 12 de noviembre.... Suspensión cautelar de la ope
     Pero ¿jpor qué? ¿es un chiste? ¿una cámara oculta? NO PUEDE SER!!!
Inexistencia de oferta de empleo público válida pues la última databa de 2011 y superación de los límites de déficit público máximo posible conforme a la ley orgánica 2/2012
      ¿He malgastado dinero, tiempo, vida, relaciones, experiencias, trabajo...?

      Es duro, muy duro, que a unos días del ansiado examen te digan ¡QUE NO HAY EXAMEN NI OPOSICIÓN, NI NADA! En esta profesión que elegí, no se si será porque somos mayoría mujeres, porque somos más santas que profesionales, porque no tenemos espíritu corporativo... qué se yo! Se ríen de nosotrAs, con "A". ¿Siempre vamos a ser las últimas? ¿somos chicas para todo? ¿profesionales de pasillo? Prescripción enfermera no, ope no, sueldo más bajo, los días no te los dan... ¿Qué pasa? ¿Qué más? Con tu casa llena de los libros que has comprado y de pelusas que no tienes tiempo de limpiar, tus hijos que hace meses que no les haces caso ni les prestas atención ¿qué voy a explicarles? ¿Por qué no somos capaces de movernos las enfermeras, si somos miles, para decir AQUÍ ESTAMOS Y SOMOS IMPORTANTES E IMPRESCINDIBLES EN LA SANIDAD!!!
QUÉ INJUSTO! QUÉ CABREO!
PERO SOY ENFERMERA Y SEGUIRÉ ADELANTE!!!

      Cuando terminé enfermería no encontré trabajo y me vi obligada a marcharme a otro país. La oportunidad de una oposición para volver era mi ilusión y mi esperanza. Y aquí estoy, a más de mil kilómetros,  lejos de mi familia, amigos, vida, con un billete de avión y una reserva de hotel que no me devuelven y con mi sueño roto, hecho pedazos. Me han robado el dinero, el tiempo, la vida y la ilusión. ¿Quién me repone esto?

Más:

Sigue el hastag en twitter: #opesacyl2015
Primeras noticias del desastre! eldiadevalladolid.com "El TSJ suspende cautelarmente las oposiciones de enfermeria"
Auto de suspensión de la oposición de enfermería de CyL
Poderjudicial.es "El TSJCyL suspende la convocatoria de acceso a personal estatutario fijo para enfermeros en el Servicio de Salud de la comunidad"
Confirmación por el Consejero de Sanidad de CyL Que se ejecute el auto de suspensión. Desde abril, nada vale ya!
Declaraciones de Silvia Sáez Belloso, secretaria autonómica de satse CyL aquí la parte I y aquí la parte II de la comparecencia
Consejos jurídicos para enfermeras opositoras en convocatoria Sacyl por Chema Antequera, @Defensorenferme Abogado y enfermero
Solicitud de dimisión del Consejero de Sanidad de CyL a través de una iniciativa en Change.org Dimisión Consejero sanidad Sacyl. Engaña a 20000 enfermeros pendientes de la oposición



domingo, 1 de noviembre de 2015

¡Congresista de lujo!

         
         Cuando Pilar me llamó y me propuso hacer una presentación para inaugurar el III Encuentro Científico Gallego de Enfermería y Fisioterapia, no podía creérmelo. ¡Me entusiasmó!, ¡Me sentí tan orgullosa!... Cuando colgamos el teléfono, entré en pánico. 
        ¿Qué había aceptado? ¿Estaba preparada para ello?

pixabay.com
        A veces me ocurre; suelo aceptar retos y desafíos sin pensar, está visto que lo mío es meterme en proyectos. Luego, en frío, surge la duda de cómo acometerlos. ¿miedo al fracaso? ¿inseguridad?

        Cuando dudo de mi misma y de mis capacidades, suelo recurrir a dos posibles soluciones.
1.- Veo vídeos motivacionales que me devuelven la confianza en mí misma, me reilusionan y me recuerdan que: quiero, puedo y gano. Los guardo en mi perfil de YouTube e incluyo nombres como Steve Jobs ó Nick Vujicic...
2.- Recurro a un FAN: Y ¿Qué es un fan? Según la Real Academia de la Lengua, "acortamiento de fanatic, admirador o seguidor, entusiasta de alguien". Todos tenemos algún fan en nuestra vida. Es aquella persona que cree que somos capaces casi de cualquier cosa. Si no le has localizado, te aconsejo que lo identifiques, lo cuides y recurras a él en tus momentos de debilidad. Puede ser tu pareja, tu hijo, tu madre, una amiga....

        Decidí recurrir a mi madre, suelo hacerlo, porque es la persona que mejor me conoce, tanto... ¡¡¡si es que desde que nací ha estado conmigo!!!. Le expuse la situación:
          .- Mamá, me han propuesto que haga una presentación para inaugurar un Congreso y estoy asustada...
Ella siempre me responde igual
         .- Pero ¿tu eres tonta? ¡¡¡Hija mia, no necesitas enemigos teniéndote a ti misma!!!.- Y me recuerda todo lo que he luchado y he conseguido durante estos años. Y pienso, si ella cree en mi, si no ve mis límites, ¿por qué me empeño en ponérmelos yo?
      Ahora me he comprometido con Pilar y con mi madre. La cosa se pone seria.

      El siguiente dilema es decidir de qué hablo. Es un Congreso de investigación sobre cuidados y tecnología. No quiero aburrir desde primera hora. Y dispongo de 15 minutos.... Y cae en mi WhatsApp un enlace a uno de estos "motivadores" que tanto me gustan Victor Küppers hablando de "actitud".

      Y recuerdo...
                               cuando empecé a estudiar enfermería, cuando me decidí por enfermería. Era lo que quería hacer y estaba entusiasmada. 

      En mi promoción había una compañera fácilmente identificable. Era la que se apuntaba a todo, la que se reía con mayor fuerza, la que de cada anécdota de hospital hacía un mundo. Cierto día de prácticas, la enfermera de planta ofreció dejarle poner una sonda vesical. Cuentan que Lucía se ofreció rápidamente y sin pensar. De camino a la habitación, su tez se tornó blanca y un sudor frío le recorrió la nuca. La enfermera notó algo y le preguntó si estaba bien. Incluso le ofreció dejar el sondaje para otro día. Lucía se negó. Respiró hondo, sacó pecho y sondó correctamente sin saltarse un solo paso. De vuelta al control, se mareó del todo. Pero hasta entonces, aguantó. 
pixabay.com

    Años más tarde, coincidí con ella trabajando en el quirófano de un hospital pequeñito. Dos traumatólogos se afanaban en una prótesis total de cadera. Uno de ellos sostenía firmemente la pierna de la paciente. Se esperaba de él que no se moviera en toda la intervención. En determinado momento, sus pantalones cayeron al suelo. Todos nos miramos asustados. Esperábamos en cualquier momento que se nos solicitara subírselos y mentalmente ideábamos la excusa perfecta. Al cabo de unos minutos el traumatólogo preguntó, con exquisita educación, si había alguien dispuesto a subirle los pantalones. Lucía acudió al punto. Hizo dos intentos y se dio por vencida diciendo...
    .- Es imposible! Tiene la bata muy ajustada y un mandil de plomo que no me permiten subirle los pantalones. Pero le propongo una alternativa. Le ayudo a quitárselos para que no tropiece. Le aseguro que está usted muy discreto y sus calcetines son preciosos (eran de colorines). Voy a por otros pantalones limpios y se los dejo aquí cerca para que se los ponga nada más terminar.
      El especialista quedó en deuda con Lucía y no sentó moda porque no manejábamos por entonces ni móviles con cámara ni redes sociales.
      De Lucía se acordaba todo el mundo. Todos la conocíamos. Podíamos pensar que se tomaba algo por las mañanas, pero su entusiasmo era de envidiar.
      Victor Küppers (completo) hablaba de gente como Lucía. Me sedujo con su charla porque en determinado momento se vuelve a la audiencia y pregunta ¿cuánto vales tú como persona? y aplica una fórmula que es ideal para calcular el valor de un/a enfermer@
      Y es verdad lo que dice! ¿Qué te hace un profesional diferente del resto? ¿Qué hace que los demás te recuerden a ti y no al resto? ¿Qué te convierte en persona de éxito y te diferencia de un chusquero? Unos ejemplos. Pacientes: Carta de Pau Donés a las enfermeras que le atendieron. Compañeros de otras profesiones: José Manuel Salas es médico y escribe en su blog "Con tinta de médico" Gracias enfermería Y podría seguir poniendo ejemplos, o podríais poner vosotros, lectores, los que ahora mismo recordáis.

      En la vida de una enfermera están sus dramas y las de los demás. Es difícil olvidar unos u otros. Pero uno elige con qué cara, con qué gesto, con qué postura, con qué fuerza, con qué actitud encara la vida.
     No podemos rendirnos, ni seguir llorando por los pasillos. Dejemos de criticar y quejarnos, dejemos de tener miedo y volvamos a reilusionarnos. 
     Somos "PROFESIONALES", cada vez mejor preparados y con más CONOCIMIENTOS. 
     En este tiempo hemos adquirido "HABILIDADES", eso debería hacernos actuar con mayor seguridad y mejor criterio.
     Entonces...¿Es la ACTITUD el problema?
    
    Fui a Ourense, hice mi discurso, dejé una propuesta y me llevé varias lecciones:

  1. Nadie es profeta en su tierra (me trataron maravillosamente).
  2. Nunca sabes quién puede estar mirándose en ti (da siempre el mejor de los ejemplos)
  3. Empezar con ACTITUD es sinónimo de ÉXITO
  4. No olvides quién eres ni de dónde vienes, porque tarde o temprano, volverás.
    farodevigo.es



Enlaces de interés:

martes, 1 de septiembre de 2015

De lo malo se aprende más: Supervisora de enfermería

          ¿Supervisora yo? Aprender de la mala experiencia ajena


   En el breve tiempo que ya llevo de supervisora, he llegado a varias conclusiones.

1ª.-  Sigo siendo el jamón del bocadillo: Siguen dándome por arriba y por abajo. Lo único que ha cambiado es que por arriba no está mi supervisora (¡qué gracia!, ahora esa, soy yo) sino la Dirección de Enfermería. Y por abajo no tengo otras categorías como auxiliares o celadores, sino a las enfermeras que ayer eran mis compañeras (y que no se me olvide, pues un día volveré a serlo)
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2º.- Por muy buena reputación que tengas, nadie te hace caso nada más llegar. Te observan cautelosos, pero sólo están estudiándote. Para ganarte a la gente, no es suficiente tenerbuena fama, necesitas ser un buen líder. Y convencer es cuestión de tiempo, paciencia, demostrar y dar ejemplo.

3º.- Esta me la enseñó mi madre, y he podido comprobar su veracidad: Hay que hacerse respetar. El respeto hay que ganárselo y solo hay dos tipos; por amor o por temor.


      Una supervisora con mucha más experiencia que yo, muy amiga mía y que me ha ayudado mucho, me contó esta historia:

          Llevaba poco tiempo como supervisora en la planta. Aún trataba de hacerme la simpática, porque tengo mucho carácter y deseaba ganarme a la gente. 
           Era una unidad de pacientes de avanzada edad y/o terminales y con profesionales de dudosa fama (incluso había trascendido a la población). 
       Mi primera impresión cuando conocí al personal de enfermería (enfermeras y auxiliares) no fue positiva. Salvo una o dos excepciones, me parecieron personas desmotivadas, negativas, vagas, quemadas y pasotas. 
          Cuando se trata de pacientes tan dependientes, ver esta actitud profesional saca lo peor de mi carácter. Las vigilé y examiné con lupa y descubrí actos deleznables, susceptibles de ser denunciados. Medicaciones que no se administraban, pacientes a los que no se movía en todo el turno, a otros no se les cambiaba el pañal en horas y otras actitudes tan malas o peores. La mala fama no era inmerecida. Me alteré de tal manera, que me propuse resolver la situación por mi misma. ¡Error!! No consulté a nadie y no se lo notifiqué a nadie. Deseaba arreglarlo yo sola y no dar más publicidad al asunto. 
          Les reuní a todas urgentemente.
     
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   Fue una reunión que no olvidaré en la vida. Yo lo llevaba todo muy bien preparado, pero caí en una trampa. El personal estaba ya muy quemado conmigo. Mi actitud examinadora no les había pasado desapercibida y había ya creado un mal ambiente, tenso y a la defensiva. No solo negaron que sucedieran los hechos de los que les acusaba, sino que fui tratada de acosadora, prepotente, déspota y agresiva. Perdí los nervios en la reunión y me alteré. Todo ello sirvió para que presentaran un escrito en mi contra ante el gerente del Hospital.
        Me vi cruelmente acusada y lo peor es que era consciente de que nadie sabía lo que sucedía en la planta, pues había sido muy discreta.
        En cuanto supieron del escrito, la Dirección me llamó al orden y lo conté todo, por suerte, tenía pruebas de algunas de las acusaciones que les hice a mi personal. Me costó reconocer mi carácter fuerte y que había perdido los estribos. Pero profesionalmente me conocían y eso obró a mi favor. Eso y que, entre el personal de la planta, también se unieron para defenderme aquellas enfermeras que yo consideraba buenas profesionales. Fue una sorpresa muy agradable, pues sabía que llevaban tiempo callando las malas conductas de sus compañeras y por no enfrentarse a ellas, yo las consideraba cómplices.
         
De todo ello, aprendí muchas cosas:
           Se debe tratar con respeto y educación a todo el mundo, independientemente de que ellos te lo muestren a ti, pues sólo así, puedes exigir para ti el mismo respeto.
          Es mejor ir con la verdad por delante. La claridad y la transparencia no solo te hacen libre, la falta de claridad es la principal causa de fracaso.


 Si quieres conseguir algo, debes ser un buen líder y comportarte como tal.

http://sobrevivirrhhe.com/2015/08/20/9-caracteristicas-del-lider-perfecto/


miércoles, 1 de julio de 2015

Ya tiene el alta? Deje la cama libre!



Hoy hace mucho calor y promete ser una tarde interesante.
Cuando llego, la planta está llena, pero hay, nada menos, que siete altas. Tienen todo listo y preparado para marcharse. El turno de mañana lo ha dejado arreglado. Pero tengo otros tantos pacientes esperando ansiosos por ocupar las camas aún calientes, que se vayan quedando libres. En el cambio ya me lo advierten:


.- Está urgencias colapsada. No hacen más que llamar y presionar a los facultativos para que den altas y a nosotras para que dejemos cuanto antes las camas libres. Tienes ya dos en la sala de espera, porque necesitaban la habitación. Les hemos llevado allí las bandejas de la comida y están esperando que vengan a buscarles. Pero tu, tranquila, que tienen el alta ya firmada-


A partir de las tres y media empiezan a marcharse algunos. Tan rápido como se despiden, aviso a limpieza y recogemos la habitación. En cuanto está todo listo, llamo a urgencias o a otras plantas, allí donde el siguiente inquilino espera trasladarse y recibo al nuevo ingreso como se debe. Pero esta labor requiere su tiempo y dedicación. Cambiar la historia o abrirla, toma de contacto, de constantes, valoración de problemas y necesidades al ingreso, visita del facultativo y reajuste de tratamiento, llamada a farmacia para gestionar que no falte medicación, inicio o seguimiento del tratamiento prescrito, pruebas, analíticas, dieta…. Así, uno por uno, mientras el resto de pacientes/clientes esperan ser también atendidos como merecen.
A las 5 estamos sudando. He recibido 5 ingresos nuevos, además de atender al resto. Los de la sala de espera por fin se han ido, aunque antes de hacerlo también me han dado algo de trabajo. Por tercera vez vuelven a llamarme de urgencias para reclamar las habitaciones de los dos que aún me quedan.


.- Otra vez te llamo de Urgencias. A ver cuándo vas a tener las camas libres, que ya es hora ¿no te parece?.-
.- Disculpa, no dudo que tengas mucha necesidad de las camas, pero yo tampoco he parado y aún no se han ido.-
.- Pues les pasas a la sala de espera, que ya tienen el alta firmada y no son asunto tuyo.-
.- Están esperando ambulancia, no tienen acompañante…
.- Que tienen el alta firmada ¿o no? y que necesito la habitación. Tú verás lo que haces.


Y cuelga. Me están dando la tarde. He oído por dos veces reproches y respuestas airadas. En urgencias están muy presionados y no entienden que en planta podemos estar viviendo una situación parecida. Pero no quiero discutir. Reclamo las ambulancias, me responden que tienen pocos efectivos y que tardarán. Pasarles a la sala de espera es un riesgo. Sí, tienen el alta, pero allí no hay timbre, queda muy a desmano. Si pasa algo… ¿quién será responsable?
Llega la supervisora de guardia. Anda, qué raro, si no la he llamado…


.- Hola ¿qué tal? que me dicen en Urgencias que tienes atascadas dos altas y es que abajo están muy nerviosos y necesitan las camas. Que les pases a la sala de espera, que si no no me van a dejar en paz.-
Así que me veo forzada a trasladarles a la sala de espera, que está libre porque los que estaban allí ya se fueron a sus casas. La Supervisora llama a urgencias muy satisfecha.


.- Ya está, como en media hora podéis ir subiendo los ingresos.- Y me deja con todo el marrón.


Entre medias, uno de los pacientes ingresados empeora y me da un pequeño susto. Todos a correr!!! Carro de electros, suero, glucemia, tensión…


.- ¡¡¡Llama al médico, rápido!!!.-


Viene enseguida, menos mal!. Analítica, pruebas, reajuste de  todo el tratamiento… por fin el paciente se estabiliza. Qué alivio!
Pero han llegado los ingresos y los de las ambulancias están reclamando a los pacientes que se iban de alta. Claro, como están en la sala de espera, no les encuentran.
En cuestión de media hora se ha montado un caos y cuesta recuperar el ritmo.
Me aseguro como puedo de que todo se haga como se debe. Que no se lleven en ambulancia a los nuevos ingresos a los domicilios de las altas. Que los pacientes que se van, lo hagan en las mejores condiciones, aunque haga horas que tienen el alta firmada y que supuestamente ya no son mi responsabilidad… Que los nuevos ingresos tengan su justa bienvenida y que no les falte de nada (ni a ellos ni a la compañera que vendrá de noche)
El tiempo pasa volando pero cada vez parece que hay más cosas que hacer. Se junta todo con las cenas, la medicación de las 9 y ¡Horror! Aún no escribí en las historias!!!

Otra vez que saldré tarde y deslomada.

Ponte en contacto conmigo aquí!

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