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viernes, 14 de abril de 2017

Vacaciones de enfermeras ¿Quién da más?

http://enfermeradetrinchera.blogspot.com.es/?m=1
    Las vacaciones tienen que estar pedidas antes del 30 de marzo!!!
    Recordamos cómo se pueden pedir, quién pide y leemos los acuerdos internos de la planta:

 REUNIONES PARA GESTIONAR VACACIONES:
Normas internas:
.- No pueden coincidir en un mismo período más de tres personas
.- Seguir el orden de la lista establecida,  la primera que elija pasará a ser la última al año siguiente y así sucesivamente.
.- El personal nuevo se añadirá al final de la lista por riguroso orden de incorporación al Servicio.
.- Las trabajadoras que estén de baja en el momento de la reunión, si prevé poder disfrutarlas, también elegirá en su orden.
.- No entrarán en la rueda las enfermeras adscritas al servicio que no estén prestando servicio en él (permisos sin sueldo, cambios de unidad, excedencias, liberaciones sindicales, bajas maternales, comisiones idas, puestos de libre designación….)
.- En una primera vuelta se elige una quincena por persona.
.- Una vez completada la vuelta y teniendo en cuenta lo que vaya quedando libre, en la segunda vuelta se elige la segunda quincena o por semanas.
.- Después de la segunda vuelta, si  queda algo libre, quedarán a disposición de quien los pida.

    Y cumplimos, ¿qué remedio?
    Hicimos la reunión. 
    Después de seguir las normas y lograr estar todas de acuerdo, han quedado unos días en septiembre libres para elegir dos personas. 
    Los solicita Asun. Es la más antigua y por ello, la que tiene más días para pedir. Antes de hacerlo lo ha comentado en la planta. Nadie se ha mostrado interesada en esos días.
    Sin embargo, la supervisora observa que les vendría bien a otras dos enfermeras que han dejado sin pedir una semana. Asun ya había hablado con ellas y no tenían inconveniente en cederle el período porque no se decidían. La supervisora las aborda y las convence de las ventajas de disfrutarlo y como entiende que Asun ya ha pedido su período legal del año y sus compañeras no, rechaza la petición de Asun y se lo deniega. 
    Asun se enfada, solicita que se sorteen, no está de acuerdo con el criterio de la super. 
   La supervisora dicta sentencia, si concediera los días a Asun, ésta tendría un mes y medio de vacaciones seguidas y a su juicio, es desproporcionado e injusto. Se niega a sortearlo y concede los días a las otras compañeras que, dicho sea de paso, no saben qué hacer porque no quieren discutir con Asun pero tampoco quieren disgustar a la supervisora.

¿Puede una supervisora erigirse en juez de lo que le parece más o menos justo?
¿Debería haber optado por el sorteo?
¿Ha sido imparcial?

martes, 28 de febrero de 2017

Control, control!!!

Lo que niegas te somete, lo que aceptas te transforma.
Carl Jung.


Control, control, control... 

      Suena el despertador!!! Es la hora!!!
                                  Desperézate, levántate, organiza!!!
      Concilia vida personal y laboral
      Niños, casa, lavadora, (tengo que llamar a mi madre!, que no se me olvide hacer la compra! Ah, también ir a la farmacia y a por botones!
                                    Que no se me olvide el pan!
                                                                              El coche está escaso de gasolina!
                  Tengo que revisar la agenda (ya no me acuerdo si el lunes tenía reunión de la comunidad o cita con el médico)
                 No lo pienso más y voy al trabajo. Allí también tengo que tener organizado hasta el último detalle.      No me doy tregua, cuando llego al curro recuerdo que ya se me ha pasado aquel encargo…y es que no puedo dejar nada al azar.

    Tengo siempre esa sensación de que nadie como yo mismo sabe lo que es tener que afrontar el día a día. Analizando todos y cada uno de los detalles que debo programar antes de llegar al trabajo. Un momento!!! Frena!! En el trabajo estoy obligado a hacer lo mismo!!! Si no, no sobreviviría un minuto.

      Probablemente, todos tenemos esta sensación. Os cuento esto porque el otro día un amigo/a me comentó  “…no puedo soportarlo más, tengo que controlarlo todo a todas horas”, a lo que yo le contesté  “…pues no lo hagas, deja que fluya algo por sí sólo.” Respuesta “…sabes cuál es mi trabajo, si me dejo fluir, si no lo controlo todo,  alguien podría desangrarse hasta la momificación”.

      No es para tomárselo a risa, sabemos lo que nos jugamos. El problema es que cuando queremos desconectar, no hay manera y pasamos a desarrollar un cansancio provocado por nosotros mismos, no sólo por las situaciones que vivimos, léase estrés, preocupación… un cansancio físico y mental que se va acumulando. Que nos impide concentrarnos en lo que hacemos. Sin darnos cuenta empezamos a funcionar maquinalmente y es en ese momento en el que aumenta el riesgo de cometer fallos.
Es necesario renovarse poco a poco. Regalarse pequeños momentos de relax. Tratarnos con más respeto, con delicadeza y educación. Dejar de intentar ser perfectos. No nos quebrantemos continuamente. A pesar de tener que ejercer ese férreo control ,necesario en el contexto que se desarrolla nuestra labor, cada minuto que tengamos de descanso hay que aprender a aprovecharlo al máximo. Si es en forma de un pequeño café, una bebida refrescante, una charla insustancial, un vacío mental…vivirlo como lo que debe ser. Un respiro, una bocanada de aire fresco. 
      Cada cual que busque su fórmula, la que mejor le funcione, pero que la aplique.



             .- Procura hablarte con cariño (tendemos a sacarnos defectos y a echarnos en cara los errores. Seguro que algo hemos hecho bien, céntrate en ello)
                 .- Date permiso para..... Aprende a perdonarte
               .- Sonríe, pero sobre todo, ríete siempre que puedas (reirse a carcajadas y con ganas tiene un poder regenerador incuestionable)
               .- Estírate (por la mañana, a medio día, por la noche... te llevará poco tiempo, pero no te olvides de hacerlo a diario)
             .- Escucha música y baila (aunque sean dos minutos, cuando no te vea nadie, incluso en el coche, bota un rato al ritmo...)
               .- Si algo te hace sentir bien, hazlo con frecuencia

¿Se te ocurre alguna otra idea para compartir?

Este artículo está escrito en colaboración con Vacceo

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martes, 7 de febrero de 2017

Yo organizo, vosotras obedecéis

     
Derechos: Pixabay.com
Hace muchos años que trabajo en una unidad de cuidados críticos. Si bien al principio me costó adaptarme al ritmo desigual de trabajo, a los sustos, las tensiones... con el tiempo se convirtió en un lugar en el que me sentía muy cómoda.
     Un día se nos propuso la creación de la Consulta propia de Enfermería. Recibimos formación específica, visitamos otros hospitales donde ya tenían experiencia, leímos sobre ello, recopilamos datos, hicimos una memoria... trabajamos con ahínco en un proyecto que nos gustaba, nos motivaba y en el que creímos desde el primer momento. ¡Éramos profesionales llenos de ilusión y ganas!
     
        Inicialmente, todo era colaboración y apoyo de la Dirección de Enfermería, del Gerente del Hospital y de los especialistas. Así, se consiguió que funcionara.

     Ahora no sólo hacíamos de administrativos acompañando al facultativo en consulta o administrando tratamientos. Abríamos historias, pasábamos encuestas, seguíamos al paciente citándole en nuestra consulta o por teléfono, solucionábamos sus dudas, respondíamos a sus preocupaciones, dábamos la alarma cuando se desajustaba un tratamiento, enseñábamos al paciente y/o a su familia a enfrentarse a su plan terapéutico, a su vida, éramos su referente y su apoyo constante.
      Supuso un alivio para la consulta del especialista, ya que nos encargábamos del día a día del paciente, sugeríamos cambios, teníamos iniciativas e iniciamos estudios.

    Sin embargo, un día las cosas se torcieron....

   Cambió el Jefe de Servicio. Notamos que nos miraba con recelo, que no confiaba ni conocía el trabajo de enfermería. No había feeling y por más que nos esforzáramos en demostrar lo útil que era nuestro trabajo, no le convenció.
      .- Empezaron los rumores y las dudas. El propio Jefe nos hacía comentarios del tipo "las enfermeras os metéis en vuestra consulta y no hacéis nada, nos dejáis solos, no ayudáis, no pasáis pacientes ni preparáis historias, os aprovecháis para escaquearos del trabajo".
      .- Siguieron las dificultades para asistir a cursos y jornadas. Se nos ocurrió solicitar la asistencia a un Congreso de Enfermería relacionado con nuestra especialidad. Pensamos presentar nuestra experiencia. La supervisora tenía buena relación con un representante, habló con él y aseguró que no sería difícil apoyarnos económicamente. Parecía que todo estaba ya conseguido. Pero de repente, el representante cambió de opinión. Nos dijo que iba a ser imposible subvencionar nada. Pero también se le escapó algo que nos hizo pensar...

.-Lo siento mucho, de verdad, pero si os ayudo me busco un problema con el Jefe de Servicio.-  

        .- Y se fue reduciendo nuestro espacio. Teníamos asignado un gabinete aledaño a la Consulta de nuestro especialista y muy cerca de otro servicio al que se le quedó pequeño el espacio, por lo que solicitaron una nueva sala. La única posibilidad física quedaba al otro lado del pasillo y no querían un lugar tan lejano y desligado. Todas las miradas se centraron en nuestro gabinete. Ya se había iniciado el rumor de que las enfermeras no hacíamos nada allí salvo descansar y escondernos, solo hizo falta echar un poco más de leña y.... comenzó la guerra.

     La primera vez que solicitaron el espacio se les denegó. La razón era obvia. Nos apoyaba la Dirección y la Supervisora. Confiamos en que se defendiera nuestro esfuerzo y los resultados que estábamos dando. Elaboramos una memoria con los objetivos y las funciones de enfermería. Lo que hacíamos, cuándo, cómo, adjuntamos estadísticas, cronogramas, encuestas de satisfacción del usuario y todo documento que pensamos que reafirmaba lo que defendíamos. Solicitamos oficialmente una agenda y conseguimos que la memoria se firmara por todos los profesionales necesarios para hacer oficial nuestra consulta. Todos, excepto el Jefe de Servicio, que se negó.

         .- Hasta que consiguieron su objetivo: Reducir las responsabilidades de las enfermeras.
Empezaron a reducir drásticamente la indicación de tratamientos que precisaban de enfermería para su administración. Se redujeron las citas y se derivaron pacientes al médico de cabecera. Se redujo el volumen de trabajo. Todo cambió. Nos notificaron que nuestra consulta iba a desaparecer porque carecía de suficiente contenido.
      Aunque al principio contábamos con el apoyo del Gerente (médico), decidió no entrar en guerra. Apoyaría lo que decidiera la Dirección de Enfermería (que había cambiado recientemente). Solicitamos una reunión y expusimos a nuestras compañeras la situación. Su respuesta fue que nuestra versión cambiaba todo lo que pensaban, pero que ya no podían ayudarnos. Se habían comprometido con el Jefe de Servicio. Había que cerrar, aunque prometieron volver a abrir en el futuro
                                             
https://www.shutterstock.com/es/image-photo/woman-chained-her-working-desk-481545259
**************
          La consulta de enfermería, una consulta propia, con varios años de evolución, con agenda, con resultados satisfactorios demostrables, con objetivos cumplidos, hoy ha desaparecido.

         Seguimos atendiendo al paciente y esforzándonos en dar calidad. No tenemos espacio, ni tiempo, hemos vuelto a asumir las tareas de administrativos y ayudantes. No hay programa pero tampoco hemos perdido la ilusión.

      Las consultas de los facultativos han vuelto a crecer hasta casi duplicarse. Los pacientes acuden o llaman angustiados y se quejan porque quieren respuestas rápidas y ahora deben esperar. No saben a quién dirigir sus preguntas, han perdido el referente y se sienten peor tratados. Tienen que llamar ellos y esperar a ser atendidos, cruzar los dedos y desear que les den cita no demasiado tarde.

      Las enfermeras estamos decepcionadas, pero seguimos luchando día a día para recuperar ese espacio que tanto beneficio aporta al paciente, que descarga el trabajo de nuestros compañeros facultativos y que nos permite ejercer nuestra profesión asumiendo responsabilidades propias.

       Pero duele. Duele que nadie se sienta responsable, ni avergonzado por haber hecho desaparecer estúpidamente un trabajo, un programa, un servicio útil y de calidad por miedo e ignorancia. Por sentirse amenazado por otra categoría profesional que tiene su propio campo. Sólo por el placer de poder decir "Yo mando y vosotras me obedecéis"

lunes, 2 de enero de 2017

Cambio de Rol ¿cambio yo?

“Antes de suponer o asumir,
prueba ese loco método que es preguntar.”




      Trabaja…rápido, bien, eficientemente, eficazmente, sin delegar, sin dudas, descansos no, sube, baja, controla, atiende...no puedes permitirte fallos, tanto con los que atiendes como a los que rindes cuentas, no en un trabajo en el que se conjuga factor técnico, humano y asistencial simultáneamente.
      No sólo desarrollamos nuestro trabajo con y para pacientes, sino también con y para compañeros y jefes. Siempre debemos contar con varios frentes de actuación abiertos, pluralidad  que debería en un primer momento servirnos para desarrollarnos profesionalmente y personalmente.

      Cada cual en una organización desempeña una función determinada y precisa, aunque a veces hagamos más de lo que debemos y también menos de lo que deseamos.
      En las relaciones interprofesionales pasa lo mismo, nos construimos como personas diariamente e intervenimos en nuestros trabajos desarrollando nuestras habilidades profesionales, son estas relaciones las que, a la vez que nos aportan, nos hacen crecer en nuestro ámbito laboral.

      Sin embargo, a veces, dentro de este avance se producen cambios de talante. Como cuando pasamos de la Atención Directa a la Gestión Profesional. Nada se puede hacer al gusto de todos, es cierto, pero a veces tenemos que contar con el agrado de aquellos a los que gestionamos, y cuando no es complacencia por lo menos permitir cuestionar, opinar, proponer o mostrar el parecer de todos aquellos que conforman nuestro equipo.
      ¿Por qué asevero esto? Está estadísticamente probado que cuanto más se sube en la escala profesional menos te interesas por el parecer de los que están bajo tus órdenes, y tristemente esto es un desatino, puesto que todos hemos sido legos antes que eruditos, hemos preguntado antes que presuponer o deducir. En definitiva, todos crecemos con todos y si cuando asumimos más responsabilidades denostamos lo que hemos aprendido con tanto esfuerzo, es como llegar a una cima y no ver más que tus botas.

Gracias a todos los que han leído este artículo , admito críticas, de todo tipo.

Esta entrada está escrita por Vacceo. 
Otros artículos suyos son: Escuchar, observar, comprender

lunes, 19 de diciembre de 2016

Prescripción Enfermera o Tomadura de Pelo


Esta entrada está escrita íntegramente por Emma Rodríguez Corte, enfermera del SERGAS y se publica en enfermeradetrinchera porque suscribo todas y cada una de las palabras del post
¡Ole Emma!! ¡Gracias por tu colaboración!        


            Ya llevamos cerca de un año de andadura de eso llamado RD de prescripción de enfermería, también conocido como “Cómo tomarle el pelo a una enfermera en 2 pasos: conocer al ministro de sanidad y tener miedo de que una enfermera sea más que un médico” Porque a mí que me perdonen, pero ya simplemente la fecha de publicación de dicho RD es de traca: 24 de diciembre. Claro, como esta noche es nochebuena y mañana navidad, la enfermería se ha debido de portar mal y es Papá Noel quien trae el carbón en vez de los Reyes Magos, que como hay que ser culturalmente interactivo no vaya a ser que alguien se ofenda por no respetar a todas las religiones....

         Las sufridas y tontas enfermeras hicimos como si no hubiera pasado nada, y seguimos bajando testuz y tirando del carro, como los bueyes. Y llegó la campaña de la gripe, y como animales de carga y tiro que somos, cual burro que le ponen la zanahoria delante para que camine, hemos tenido que escuchar de señoras y señores directores/subdirectores de enfermería, supuestamente también enfermeras/os, que “la vacuna de la gripe no es un medicamento, además, como está dentro del marco de una campaña de vacunación no necesita un diagnóstico y por tanto tampoco va a necesitar una receta”, no se nos fuera a ocurrir colapsar la consulta del señor doctor con todos los pobrecitos pacientes que quieren vacunarse.
       Y por no oír afirmaciones como
“la enfermera no quiere vacunar” 
“hay que ver cómo te pones, mujer, ya has oído al consejero, no necesitas nada para poner la vacuna, para qué vas a ponerte a molestar a nadie” (porque, como todo el mundo sabe, la palabra de un consejero vale más que lo que ponga en cualquier RD) 
“¿qué quieres?, ¿enfadar al médico?” 
“¡desde luego!, ¡mira que sois retorcidas!”... 
      La que más y la que menos, se puso a vacunar como aguerrida defensora de las causas nobles que prefiere que la inhabiliten judicialmente para el ejercicio de su profesión si hay cualquier problema antes que dejar que el paciente vaya al médico a pedir una orden para poder vacunarse, no vaya a ser que se ofenda y no se quiera vacunar....Total, dice el consejero que nos cubre las espaldas, ¿no? (jajajajajajajaja)

        
   Aún así, quedan bastiones irreductibles de enfermera (digo en singular, porque suele ser una la que se planta, y las demás las que la miran con cara de “¡hay que ver cómo es!, ¡siempre llevando la contraria!, ¡qué ganas de molestar y llamar la atención!”), que como si de la Galia de Astérix y Obélix viniera, se defiende contra el romano negándose a incumplir con la legislación a “jeringa y gasa”, y pidiendo a diestro y siniestro una autorización médica adecuada.
Desde aquí, ¡olé por ellas!, ¡más reconocimiento merecerían y menos miradas reprochadoras...!

             Y ahora viene la traca final: un juez en el servicio vasco de salud dice que las instrucciones donde el consejero de allí decía que “nos cubría las espaldas”, que curiosamente son muy similares en todos los servicios sanitarios españoles, porque se fueron copiando unos a otros, ¡no valen!.¡Que nos quedamos con el culo al aire, vamos! Que la palabra de un consejero no vale más que un RD! (como que ya sospechaba algo así, pero...). Que estamos cometiendo como mínimo, intrusismo profesional. Y que gracias a Dios, el angelito de la guarda que debemos tener todas las enfermeras por ahora ha conseguido que ningún vacunado en España en esta campaña de la gripe se haya muerto a consecuencia de la vacuna (o por lo menos, si se ha muerto, no se ha sabido que fue por la vacuna). Porque hay gente que se muere por reacción a una vacuna; los menos, vale, pero...¿Qué pasaría con la enfermera que lo vacunó?: sin orden de vacunación, cometiendo intrusismo profesional, arriesgando su trabajo por los pobrecitos enfermos...pero teniendo que pagar la indemnización de su patrimonio y quedándose seguro en su casa un tiempo indeterminado o indefinidamente por inhabilitación.

            ¡Hala! Sigamos todos los enfermeros y enfermeras bajando testuz y tirando del carro. 
        Ya que animales de carga somos, como tal nos tratarán. 
      Cuando dejemos de tirar, ya nos llevarán al matadero para carne...   

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