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lunes, 18 de julio de 2016

Lo hecho hasta hoy

El tiempo que dedico al blog:
Pienso en el blog cada día. Varias veces al día. A veces porque busco temática, a veces porque al leer algo, me motiva a escribir. Otras veces, las más, las ganas de escribir surgen al escuchar o vivir la rutina del día a día. Estoy trabajando, algo sucede a mi alrededor, a alguien cercano, o lo veo o lo vivo y pienso...esto merece una entrada. Y a partir de ahí, mi cabeza rula ¿Cómo lo enfoco? ¿qué es lo realmente importante? ¿Qué quiero transmitir? ¿Qué quiero que sienta quien me lea? ...
Sin embargo, al final empleo entre una y dos horas a escribir la entrada, aunque pensar, investigar, constatar, confirmar y/o buscar más información sobre ella…. me lleva ratitos (entre 30´y un par de horas) de varios días (dos, tres días por semana).
Cada entrada es única. Las hay que surgen como idea fácil y escribirlas me lleva mucho esfuerzo y acabo teniéndola en la cabeza toda la semana (Tiempo de relevo no es continuidad de cuidados). Sin embargo otras surgen fácil y fluye escribirlas (Azafata, camarera, secretaria, enfermera).
Cuando escribo, lo hago en el ordenador. Bien en drive o en blogger, donde la dejo como borrador (tengo al menos tres así). Cuando se acerca el día de la publicación y con lo que he ampliado, modifico, releo, cambio el formato… depende de la entrada, pero algunas las retoco una sola vez y otras veinticinco. Estas últimas incluso las puedo llegar a someter al filtro y valoración de alguien de mi confianza (sobre todo mi madre, ajena a la profesión pero mujer culta y ávida lectora que no se calla ni un solo reproche si ve algún fallo por nimio que sea).
Suelo publicar cada 15 días como norma autoimpuesta, aunque es un mínimo que en ocasiones supero y otras muchas me cuesta llegar.
Generalmente me lleva más tiempo buscar fotos, imágenes, vídeos, gifs, o fabricarlos yo misma, que la propia entrada.
Temática e inspiración:
Publico entradas tipo relatos cortos. En torno a la enfermería.
Muchos autobiográficos (Mi primera experiencia trabajando), también fruto de conversaciones (¿Miedo en el trabajo?), puestas en común (¿Tienen aquí uno de mi pueblo ingresado?), observación de la realidad (Salud laboral ¿tiene prioridad?), noticias o sucesos que puedo investigar personalmente (Intoxicados por atender intoxicados).
Sobre el día a día, laboral, social, profesional, formativo o familiar de l@s enfermer@s.
A veces con moraleja, para hacer pensar a la audiencia y ver si llegan a mis mismas conclusiones o aportan un punto de vista diferente (Y tu ¿Cómo das las pastillas?). Otras veces son reivindicativos. Expongo una situación cotidiana controvertida para explorar qué piensa el público. Trato de hacerlo lo más aséptico posible en cuanto a opinión personal, pero tratando de transmitir siempre alguna emoción que provoque reacción en el público (Entonces ¿A quién hago caso?). También escribo post informativos, ilustrando lo que se debe o no hacer en determinados casos, o exponiéndolo a juicio del lector (Dale masaje cardíaco tu, rápido!). Cualquier cosa que me parezca digna de mención, de someter a juicio o de información compartible.
Interacciones!!!!
Cuántas y de cuán distintos modos.
Reales, en mi día a día, jerarquías superiores han tratado de convencerme de lo que debo y no debo escribir. (me han ordenado que retirara alguna entrada o me han advertido que escribir sobre determinados temas era violar la intimidad y el secreto profesional). (Lo que no está escrito, no está hecho) Es algo que vigilo mucho y con mucho celo. Hasta ahora, ningún argumento en contra me ha convencido. Sin embargo, me ha supuesto un refuerzo positivo para seguir adelante, porque no tengo el convencimiento de que mi blog tenga tanta relevancia. Más bien es mi pequeño espacio, humilde y personal, donde me expreso como soy.
También han tratado de adueñarse y manipular mi blog. (Diciendo qué debo escribir y cómo) En este sentido estoy abierta y soy flexible cuando me hacen propuestas. Si alguien quiere escribir, debe hacerlo reconociendo su identidad y autoría. No asumo como propias historias de otros, mucho menos si lo que dicen es contrario a mi filosofía. En caso de que asuman su autoría, el contenido puede no ser afín a mi línea de pensamiento. En todo caso, revisamos el texto juntos
En dos ocasiones han tratado de manipularme a través del blog. (apelando a lo psicológico con frases como ¡Qué decepción! ¡Ahora nunca podré confiar en ti!...) (¿Supervisora yo?Tengo la conciencia tranquila y sé que no he violado ningún acuerdo ni código de amistad/lealtad ni legal.
Estas interacciones reales suelen ser muy frecuentes a nivel laboral. En escasas ocasiones a nivel personal, aunque una vez me paró una compañera de trabajo. En estos casos, a los colegas les sorprende que dediques tu tiempo a algo así.
Interacciones virtuales: En general suelen comentar o ponerse en contacto conmigo otros profesionales de enfermería, que se sienten identificados con lo que leen o que opinan de forma diferente. La mayor parte de las veces me animan a seguir y dicen que el blog les entretiene y les divierte. En otras ocasiones, se establece un debate sobre la situación que describo y sus consecuencias. Rara vez, aunque también me ocurre, llegan lectores enfadados con el mundo que se desahogan en mi espacio. En estos casos y en otro muy puntual, en el que una persona me agredió verbalmente con sus comentarios referidos a mi familia, no los he publicado. Sobre todo si me altera leerlos. Por esa razón ahora los modero.
    La mayor parte de las interacciones son en el propio blog, también en Facebook, Twitter y Google+. Escasamente en linkedin o en otros entornos, como foros u otras redes.
    Procuro responderlas a todas, aunque es difícil, porque aunque me encanta mi blog, dedicarle tiempo etc… no estoy dispuesta a sacrificar mi vida real y mi familia más de lo estrictamente necesario. Y eso a veces, obliga a sacrificar el tiempo del blog. Es un equilibrio difícil, mi prioridad está en el tú a tú y el contacto directo con las personas.
Entradas:
    Más de 90 en 5 años
    Comencé el blog el día 1 de noviembre de 2011 y empecé hablando de mis propias experiencias: Las que me marcaron por emotivas o estresantes (Urgencias: Fuegos artificiales, Primer día en medicina interna….), las que me parecieron injustas y se mantienen en el tiempo (Soy enfermera Satélite, roting, volante, de pool…), Sucesos que ocurren a mi alrededor y que se repiten demasiado, y considero necesario avisar para modificar conductas (Cambio: Adaptarse, rebelarse o resignarse), Anécdotas sin más (Pérdida de masa encefálica….)
Pero sobre todo me gustan, me llevan más tiempo, cuido mucho más y son el motivo de mi blog, entradas del tipo “realidad enfermera”:
etc...
    También me gusta revisar las entradas antiguas. Comprobar que las imágenes, los vídeos, el contenido multimedia siguen funcionando, que los enlaces no se hayan roto… Y releo y si veo alguna errata o me parece desfasado o mal redactado, voy modificando y “creo” que mejorando.


sábado, 16 de julio de 2016

Un duro comienzo

     
https://pixabay.com/es/lucha-pu%C3%B1o-el-poder-propaganda-1297619/
        Por fin soy enfermera, pero acabo de terminar y no encuentro dónde ejercer. Estoy planteándome salir del país. Tengo muchas ganas de trabajar y poner en práctica todo lo que he aprendido, pero también me da respeto salir fuera. Me gustaría quedarme. La familia tira mucho. Aceptaría cualquier empleo que me saliera. Incluso he echado el currículum en el supermercado.
      Me llega una oferta de una fábrica. Ya me han dicho que en las privadas la vida es dura: mal pagados y que curras como un negro. Pero no me importa. Me hace muchísima ilusión. Cruzo los dedos y respondo a la oferta. 
      Dice: "8 horas diarias, sueldo y descansos según convenio".
      No tengo otra cosa. Para empezar, prefiero hacer enfermería que acabar de reponedora en el super como algunas de mis compañeras. 
      Voy a la entrevista supernerviosa, pero creo que lo he hecho bien, porque...
                                 ¡Consigo el empleo!.
      El jefe y entrevistador me explica qué tengo que hacer, me presenta a mis compañeras y.... ¡A mí, todo me parece estupendo!. Estoy entusiasmada y nerviosa. No firmaré hoy el contrato porque, dice mi jefe que no me preocupe, los contratos los llevan en la asesoría, pero que en cuanto lo tenga, me avisa.
......
Han pasado 12 días desde que empecé a trabajar. No es que me queje, pero estoy preocupada. Aún no tengo contrato y estoy haciendo más horas de las convenidas. He llamado dos veces al jefe, pero no quiero ser pesada.

      .- Disculpa que te moleste, es que ha pasado una semana y aún no me has avisado para firmar el contrato.
      .- Si, ya, ya sé, si estoy en ello. Es que los de la Asesoría son muy pesados. Pero tú no te preocupes que ya te avisaré. si yo soy el más interesado!!
....... Tres días después.....
      .- Perdona que te moleste, soy yo otra vez. Es que, como no me has dicho nada del contrato...
     .- Que sí, mujer, pero qué desconfiada eres!. Que estoy en ello, tú tranquila, que cobrar vas a cobrar. En unos días te llamo y lo tienes.
....... Tres días después.....
      .- Perdona que te moleste. Es por lo de mi contrato...
     .- Que ya te he dicho que te lo voy a dar! Vaya manía te ha entrado con el contrato! ¡Mejor harías en ocuparte del trabajo, que no necesitas el contrato para nada y ya te he dicho que te lo voy a dar, que estés tranquila!...
      .- Ya, si no es por desconfianza, es que estoy haciendo más horas de las que acordamos....
     .- Que sí, desconfiada, que sí!. Que estoy en ello, que cobrar vas a cobrar lo que haga falta.


     
Añadir leyenda
La verdad es que estoy asustada, porque nunca he trabajado y no sé cómo va esto. No sé a quien acudir, llamo al sindicato para contárselo. Al fin y al cabo, ellos me mandaron la oferta. Una delegada se ofrece a llamar en mi nombre al Jefe. Se lo agradezco. Al cabo de una hora me llama y me cuenta:

    .- Hola, he hablado con tu jefe. Le he dado un suave toque con educación para que no la tome contigo. Me ha dicho que enseguida te hacía llegar el contrato y que no habría problema con las horas de más que estás haciendo. Se ha quedado bastante sorprendido, si tienes cualquier duda o problema, no dudes en llamarnos.

.....Dos días después aún no sé nada... Me armo de valor y llamo otra vez al jefe.

      .- Perdona que te moleste. Es por lo de mi contrato...
     .- Mira niña, ya te dije que te lo daría! y que vas a cobrar jo...💀! No sé a qué tanta prisa me c....💀! Si de verdad estuvieras trabajando, no estarías tan pendiente del p...💀. contrato ni de llamar a ningún sindicato! Vaya decepción! J...💀con la cría esta! Y yo que creía que serías una buena profesional! No tienes ni p...💀 idea de lo que es trabajar. Menos intrigar y más concentrarte en lo que debes, que parece que solo os importa el p...💀 dinero! .... y así, a voces por teléfono, airado, cabreado y haciéndome sentir cada vez más y más pequeña....

   Colgué el teléfono en un estado de ansiedad terrible. Me sentía culpable y no sabía qué hacer. Decidí no hacer nada. Dos días más tarde me llamaron de una bolsa para trabajar en la administración. Tampoco pregunté los detalles de la oferta. Sólo quería salir de aquí. También me llamaron del sindicato y se lo conté. Les dije que renunciaba en la privada sin haber firmado el contrato. Me dijeron que lo hiciera por escrito y que probablemente no iba a cobrar los días de antelación que tenía que haber respetado. O sea que casi casi trabajé gratis. Les pedí que no hicieran nada porque yo solo quería olvidarlo. 



miércoles, 8 de junio de 2016

La enfermera también llora

commons.wikimedia.org
 El Hijo:     Hoy nos han dicho que mi padre tiene un tumor. Luego nos han contado algo más. La voz de la doctora era amable y sus ojos reflejaban compasión. El mundo se ha hecho denso, el aire irrespirable, un nudo enorme y seco atenaza mi garganta. Recuerdo que, después de esa frase, yo sólo pensaba....- No, no es cierto. Se han equivocado. No se trata de mi padre. No puede estar pasando. ¿se va a morir? Es cáncer.- No me he enterado de nada más y al salir, mi madre me pregunta como si yo lo supiera todo. Estoy angustiado. No quiero aparentarlo. No sé qué hacer.

La Esposa:      Hoy nos han dicho que mi marido tiene un tumor. He intentado prestar atención, pero no sé qué me ha pasado... era como si cayera por un precipicio. El suelo ha desaparecido. Todo lo que me sostenía ha empezado a tambalearse, una angustia negra y densa me impedía tomar aliento. La doctora era amable pero sus palabras... no sé, dejaron de tener sentido. Miré a mi hijo. Él parecía escuchar atento. Confié en que luego me aclarara las cosas. Miré a mi marido. Parecía estar normal, como si no le afectara, como si la doctora estuviera refiriéndose a otro paciente. Quizá todo era un error y yo no había oído bien. Sí, seguro que era eso. Hablaban de otra persona. No podía ser mi marido. No podía pasarme esto a mí, a nosotros. ¿Qué voy a hacer ahora?

El paciente:      Hoy me han dado la noticia. Es un tumor. No sé si lo esperaba, o lo temía, no sé qué he sentido cuando lo ha dicho. Sé que he dejado de respirar. El mundo se ha parado en seco. Aún así, seguía recibiendo información... A partir de ahora habrá que ver qué es, si bueno o malo, cómo evoluciona o si tiene tratamiento.... La doctora insiste en que mi actitud es importante. .- ¿mi actitud? ¿Qué es eso? ¿tengo que estar feliz y contento? A mí me importa mi familia. ¿Qué va a ser de ellos? No quiero ser una carga ¿voy a serlo? Si hay que luchar, yo lucho lo que haga falta pero ¿Cómo protegerles a ellos? ¿me voy a morir? ¿Cuánto tiempo me queda?

  La Enfermera      Acompaño al médico en consulta en muchas ocasiones. Trabajamos como un equipo. Cuando tiene que dar una mala noticia, solemos estar juntas. Ella lo hace con dulzura y consideración, con respeto, sencillez y transparencia. Yo estoy atenta para apoyar y complementar si fuera necesario. Sobre todo me encargo de vigilar por si alguien se derrumba. Permanezco alerta para comprobar que han recibido la información y la procesan. Cuando se va el médico, soy la persona a la que recurren para confirmar que han oído bien. Soy quien resuelve las dudas, escucha las protestas, inyecta esperanza... doy abrazos, infusiones, cedo mi hombro... a veces proyectan su ira hacia mí, pocas, pero algunas. En todas intento ser útil, ser un apoyo, un referente, un muro que no se derrumba. Siempre trato de que no se me note, pero a mí también me afecta. A mí también me duele, también me da pena... A veces, cuando se van, cuando me alejo, cuando estoy sola, yo también lloro.


Imprescindible, Emocionante La intérprete Documentos TV

domingo, 1 de mayo de 2016

Paseo o pedaleo

pixabay.com
           Hoy tengo citada en mi consulta del Centro de Salud a Angustias.

           Es una mujer con sobrepeso, de mediana edad y vida sedentaria. Se dedica a la costura desde hace muchos años y lo hace en casa. 
          Juntas hablamos de los riesgos del exceso de peso, estudiamos su rutina de actividad y su dieta habitual y valoramos la posibilidad de un régimen dietético llevadero que le ayude a adelgazar.
          Por último, le aconsejo que haga algo de ejercicio. Con un paseo diario bastaría para empezar. Le propongo que busque una amiga o algún familiar que le acompañe para que le apetezca el plan y pueda seguirlo con constancia.

.- Lo que me faltaba!! ¡¡Señorita!! ¿Yo ya hago suficiente ejercicio diario!. ¡Que me paso horas y horas en la máquina de coser dando al pedal! ¿No le parece suficiente??

viernes, 15 de abril de 2016

No quiero ser el médico

 El médico diagnostica, prescribe, ordena, indica, dirige el proceso clínico. 
¿Es superior a la enfermera? 
Tiene más años de preparación, titulación superior, otras responsabilidades. Por ello, también, otras funciones, distintas atribuciones y retribuciones, incluso diferente reconocimiento. 
¿Es esta una cuestión de quién es más y quién menos? 
¿De quién está por encima y quién por debajo? 
¿De quién debe mandar y quién obedecer?

      Trabajo en un hospital. En una planta. Estoy jornadas de 7 o 10 horas, ininterrumpidas en la sala. Conozco a mis enfermos personal e íntimamente. Mi responsabilidad, durante mi turno son los pacientes de mi planta y están todos ubicados en la misma sala. El médico viene; a pasar visita o porque enfermería le avisa de una urgencia. Tiene asignados los pacientes de la sala además de los de consulta, con  frecuencia también pacientes de otras salas, o de  urgencias…. Viene, se va,... a veces es tan difícil de localizar…

      Yo lo tengo más fácil para conocer bien a mis pacientes, personal e íntimamente, no solo por su clínica. Sé lo nerviosos que se ponen durante el pase de visita (cada día viene un médico distinto, o la entrevista  es rápida y apresurada, o le impone la presencia del médico…). Me gusta estar porque sé que a mi paciente se le olvidará preguntar un millón de cosas que le preocupan (que no comprende bien qué le pasa, que no duerme, que no va al baño, que tiene más dolor durante la noche, que tal o cual pastilla no le sienta bien, o ….) sé que el hecho de saber que su médico conoce sus preocupaciones tendrá un efecto terapéutico beneficioso para él y me gusta ocuparme de que lo hablen entre ellos y no siempre sea yo quien hable por él.

      Si eres enfermera, cuando el paciente te necesita y te requiere, (...porque es terminal, tiene un proceso muy grave, la situación le supera….)  le atiendes, le escuchas, le miras a los ojos, le coges la mano, haces una tila a su hermana, te acabas aprendiendo los nombres de sus familiares, dónde viven, de dónde vienen, a qué se dedican, qué les preocupa. Ellos también se saben tu nombre, acaban conociendo tu turno mejor que tu familia...
      Cuando el paciente muere, le acompañas, acompañas y apoyas a la familia. Hablas con todos, les explicas, les respondes, les escuchas, les tranquilizas… Avisas al médico, a veces tarda porque está muy ocupado, viene, certifica la muerte y se marcha. Con suerte, suelen dar el pésame, pero por lo general, eso te lo dejan a ti.

      Por eso, yo no quiero ser médico, me gusta ser enfermera, sensible, cercana, a veces llorona, pero con orgullo de ser lo que soy.

      Sé que no todos los facultativos son del tipo... ¿qué le pasa al de la cama 2 que no me acuerdo? ¿Y este cómo se llama? ¿Y a este otro de qué le hemos operado? Sé que hay médicos, muchos, que se implican, se preocupan, se desviven por sus pacientes y se saben sus historias clínicas mejor que la enfermera, e incluso consiguen conocerles personalmente casi tanto como ellas, a pesar de que tienen más difícil poder establecer estas relaciones.


La clave es trabajar en equipo. Si no aprendemos a hacerlo, nosotros perdemos, el paciente pierde. 
Y sé muy bien que “Yo quiero ser enfermera”


Esta entrada ha sido escrita en colaboración con Miriam. Si quieres leer más cósas de Miriam:

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