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lunes, 15 de diciembre de 2014

UGC "Yo, Dios; vosotras, enfermeras"





Hace unos días (el 5 de diciembre de 2014) se publicó el decreto 57/2014 que regula la constitución y funcionamiento de las Unidades de Gestión Clínica del Servicio de Salud de Castilla y León.
Unos días más tarde, aparece este cartel en dos plantas de cirugía del hospital en el que trabajo como enfermera.
Y se armó "el Belén". Todo el mundo opinando, aunque solo unos pocos se hayan leído la normativa. Los sindicatos van y vienen, y dan su parecer. Pero allí no nos acabamos de aclarar nadie. Expectantes, acudimos a la reunión convocada por el jefe de servicio.
Unos minutos antes, vamos entrando en la sala. Reconozco a dos compañeras de un sindicato. Me pregunto cómo tienen el valor de acudir, conociendo la fama del Jefe de Servicio. Me animo a preguntarles algo que me atormenta.
cartel ugc cirugia.jpg
.- Oye ¿Y si nos piden que votemos? ¿Y si nos piden que firmemos algo? ¿Qué podemos hacer?
.- Tranquilamente, si no quieres significarte, dices que necesitas tiempo para reflexionar y que te abstienes hasta que lo tengas claro. Es tu derecho.- me responden.
Encontramos dificultades para acomodarnos en una sala tan pequeña. Apenas hay sitios.Preside el Jefe de Servicio, en un lugar muy bien elegido, desde donde controla la puerta y a todas y cada una de las personas que hay en la sala, excepto a los que se sienten a su lado,  y en esas sillas va indicando que se coloquen las personas de su elección:
.- Paqui (su secretaria de toda la vida) tú aquí, a mi lado, por si tienes que levantar acta, jeje.
.- Paloma (la supervisora de la planta), tu aquí,
.- Rosa (la administrativo de consultas) ponte por aquí, que te he guardado un sitio….. Y así va colocando, sin que apenas se note, a sus apoyos.


.- Buenos días.- ha reconocido a una de las “sindicalistas” porque fue enfermera en esa misma planta, así que se dirige a ella por su nombre, con voz autoritaria
.- Ascen, ¿Qué haces aquí? ¿Quién te ha invitado? Esto es una reunión interna de la planta. No entiendo qué haces aquí.
Ascen se siente intimidada, intenta explicarse
.-. Nosotras, somos miembros de Junta de Personal…
Pero el jefe no está dispuesto a dejarla hablar.
Su compañera sale en su defensa y se significa, a pesar de que el jefe, no había reparado en ella.
.- Disculpe que le interrumpa, yo tampoco soy del servicio, pero soy de la Junta de Personal. No tenemos intención de molestar sino de informarnos para luego poder informar. En la convocatoria no expresa el carácter interno. No pensamos que fuera secreto.
El hecho de que le respondan le altera, le descoloca.
.- No entiendo por qué estáis aquí. No entiendo cómo no os habéis ido ya. Si no fuera porque luego me sacáis en los papeles, ahora mismo llamaba a los celadores para que os echaran.
La situación es tensa. Las enfermeras no se van y él ve que o por la fuerza o no hay manera. Pide apoyos
.- Yo no tengo inconveniente en que se queden, pero deben darle permiso el resto de asistentes, que igual no quieren que estén.
El tema ya no da para mucho más y el Jefe es consciente de que ha perdido el hilo y el ambiente que necesitaba crear para sus fines. Zanja el tema con una frase lapidaria.
.- Están ustedes aquí sin voz ni voto. ¡Sin voz ni voto!. Y porque se lo permiten sus compañeras.
Trata de retomar. Comienza la reunión tratando de recuperar el control.
Cuenta (a su manera) lo que dice el Boletín sobre las nuevas Unidades de Gestión Clínica. Vende su producto con entusiasmo. Trata de convencer. Utiliza en todo momento ejemplos para explicar conceptos, el tono es paternalista, pareciera que estuviera dando un discurso a cortas mentales, a veces me parece que vuelvo a la guardería, pero ¡no!, recuerdo que allí nunca me sentí inferior, ni tonta, ni corta mental, ni que se pusiera en duda mi capacidad. A ratos vuelve a tratar de ridiculizar a las del sindicato (es evidente que no se le olvida lo molestas que le parecen, sobre todo cuando toman notas en sus cuadernos)
.- La estructura de una Unidad de Gestión Clínica está formada por: El jefe de servicio, que sería yo.
Y aclara por qué no puede ser una enfermera. (por supuesto, con un ejemplo)
.- Las enfermeras son muy buenas y necesarias, difícilmente el médico puede conseguir objetivos si la enfermera no pone bien la sonda vesical que él manda, pero no pueden liderar una unidad como esta porque sería como pedirle a una enfermera que dirigiera la unidad de cardiología sin ser cardiólogo. Y eso es imposible ¿verdad? Sin embargo, las enfermeras sois imprescindibles. y una unidad como esta no puede funcionar sin vuestro apoyo. Por eso existirán las unidades funcionales que podréis liderar vosotras.
.- En realidad, no voy a mandar yo. Mandará el Comité Clínico (se calla que el Comité Clínico lo presidirá él y lo conformarán el resto de directivos de su elección).
Y nos aclara con ejemplos, que será un buen jefe.
.- Ayer decidí liberar una consulta el día 26 de diciembre. Sólo para que en consultas, una enfermera más pudiera disfrutar de ese día y pasarlo tranquilamente en su casa.
¿Y qué ganancia hay si no te viene bien?
.- Otro día, las enfermeras de la consulta me hicieron notar que había una consulta sobresaturada. Inmediatamente les hice caso y resolví el tema. ¿o no fue así?
Y ¿no es lo que debía hacer?


La reunión, de casi dos horas, transcurre en esta línea. Advierte que, al final, solicitará el voto.
.- No es vinculante, - tranquiliza, - es sólo para saber con qué apoyos contamos, porque si no queréis, no se hace, y yo sigo como estoy. Aunque en este decreto, bien clarito pone, que no es necesario el apoyo de todo el mundo, que con tres personas ya se puede hacer.
Una compañera se atreve y pide más tiempo para pensar. Como si tratara a una niña díscola, trata de convencerla de lo fácil que es decir sí o no. Pero el resto del personal se envalentona y al final el jefe tiene que claudicar. No se vota.
Llega el turno de resolver dudas. Y ahí ya, la reunión se le va de las manos. Porque enfermería expone su problemática, y él la desconoce totalmente.
Pregunta .- ¿Se nos pueden cambiar los turnos sin nuestra opinión o consentimiento?
Respuesta .- Vais a mejorar
Pregunta.- Necesitamos una enfermera más de noche.
Respuesta .- el Decreto dice que no se puede incrementar la plantilla
Pregunta .- Parece que se intuye que se podría mover a la gente de ciudad y comunidad incluso. ¿Es eso cierto?
Respuesta .- Eso ya se podía hacer en base a un Estatuto Marco que firmaron sus sindicatos. Pregúntele a ellos….
Y un discurso final:
.- No podéis ir así, paralelos a los médicos. Así esto no funciona. Debemos ir todos juntos. Los resultados dependen de vosotras. Yo os invito a participar, pero sin movimientos asamblearios. Enfermería tiene que cambiar el chip. Yo voy a hacer que la enfermería participe, yo fui quien incorporó a las supervisoras a las sesiones clínicas. Yo soy el único Jefe de Servicio que las informo de todo. Un cirujano puede hacer bien su trabajo, pero necesita una enfermera que ponga bien las sondas.


Mi impresión al salir. No tengo ningunas ganas de convencer a este Sr. de lo que soy, de lo que valgo, o de lo que significa en realidad #ENFERMERÍA.  Porque deja claro que ni quiere saberlo ni quiere escucharlo.
.- Nos pide que colaboremos manteniéndonos en la función de sumisión y obediencia plena que nos caracterizaba hace 50 años.
.- Si aceptamos, habremos dado un paso atrás más profundo que el que hemos dado en todos estos años hacia adelante con tantísimo esfuerzo.
Gracias que no todos los médicos son como mi jefe. Gracias que no todos los facultativos desconocen e infravaloran a la enfermería hasta este punto.

En mi opinión, las unidades de Gestión Clínica son una buena opción de autogestión, pero en Castilla y León suponen un instrumento claro de ninguneo a la enfermería y de potenciación de déspotas, ególatras, misóginos y demás adoradores del poder absoluto.

viernes, 12 de diciembre de 2014

DÍA INTERNACIONAL #EnfermeríaVisible 12 de diciembre

Manifiesto por una #EnfermeríaVisible
  • Si estás orgullos@ de tu profesión "ENFERMERÍA"
  • Si crees que vales
  • Si crees que aportas
  • Si quieres hacer algo
  • Si no te conformas
  • Si te sientes comprometid@
           Empieza contigo mismo. Haciendo bien tu trabajo, siendo abanderad@ de los valores que quieres defender.
          Y Continua colaborando y uniéndote a causas y movimientos como este.
          Trabaja, trabaja, trabaja, con constancia, insiste, no te rindas, cree en ti, en tu profesión y en tus colegas. Juntos, podremos hacer.

domingo, 30 de noviembre de 2014

¿Es un sudoku? ¿un acertijo? No!, son mis turnos!


Tengo un compromiso con mis amigas de toda la vida en fin de semana. No quiero faltar, pero trabajo, no tengo días y la supervisora dice que no puede dármelo si lo pido, no hay otra, tengo que cambiar turno Pero ¿Con quién? ¿Cómo?.
Tras varias horas observando las carteleras y hablando con unas y con otras, podré descansar ese fin de semana. La solución podría ser esta:

1.- Yo trabajo sábado y domingo de tarde, Sonia descansa el sábado, puedo pedirle que me haga la tarde. yo a cambio, le haré la tarde del sábado a Mónica, para que Mónica le devuelva la siguiente tarde de sábado a Sonia, 
2.- Sara me hace la tarde del domingo, porque es la única que puede, pero como está de noche, Ana le hace la noche a cambio de la noche del domingo quince días después.
Entonces, como debo una tarde a Sara y nuestros turnos no permiten que yo le haga tardes, se la hará Elo,  y yo le haré a Elo la mañana del domingo siguiente.
Ha sido más fácil de lo que pensaba. Sólo me queda llamarlas, que me entiendan, que acepten, que hagamos los papeles de cambio de turno, notificárselo a la supervisora, que lo entienda, que acepte y ¡tendré libre ese fin de semana para estar con mis amigas!

.- Ringggg, ringgggg.- 
Ay, el teléfono!
.- ¿dígame?.-
.- Susana cariño, soy yo, tu madre. La próxima semana viene tu hermano de Perú. A ver si podemos hacer una comida familiar. Dime a ver qué turnos tienes y lo organizamos, anda.-
.- Lo siento, mamá. Estoy pendiente de un cambio y en este momento no puedo asegurar mis turnos en los próximos quince días.-

.- Ay Susana! Que siempre estés igual!!! No hay quien se arregle contigo!

sábado, 15 de noviembre de 2014

50 Sombras: Mamografía


He recibido una carta en la que se me advierte de que, por mi edad, se me incluye en el programa de detección precoz de cáncer de mama. Me dan fecha, lugar, hora y me aconsejan que lleve ropa cómoda.
Acudo algo nerviosa, porque (tengo suerte) es la primera vez que me veo sometida a tal prueba. Una señorita muy amable me toma los datos tras la ventanilla y me indica que espere en la salita.
Una ¿enfermera? de blanco, me llama por mi nombre y me acompaña a una habitación que me recuerda al probador de una tienda de ropa, o un escobero amplio.

.- Buenos días, desnúdese de cintura para arriba.-

Ni me ha mirado apenas. Se ve que está muy muy ocupada.
Cuando estoy lista, me asomo (ha dejado la puerta interior abierta y la veo muy atareada preparando todo para hacerme las mamografías) no le veo lavarse las manos en ningún momento. Eso me inquieta, pero... es una profesional, ¿en algún momento lo habrá hecho?.

http://www.fsfb.org.co/node/511

.- Pase. Colóquese aquí. Acérquese bien. Suba el brazo, relaje los hombros, junte las piernas, suba la barbilla, relaje los hombros, quieta….

Me habla sin mirarme, mientras manipula mis pechos como si fueran de su propiedad. Intento hacer lo que me dice, pero a su velocidad, es impensable. ¿Lo quiere todo para ayer? No tiene guantes, y reconozco que me da un poco de “repelús”. 
Hay que reconocer que me maneja con enorme soltura, como si fuera una muñeca. Introduce mis pechos en una prensadora de metacrilato, primero uno, luego el otro.Los aplasta en vertical, luego en horizontal. Me quedo con ganas de preguntar si luego tendré que volver a hincharlos, pero no me da tiempo a hacer ningún comentario. Da la sensación de que podré introducirlos luego en sobres y enviarlos por correo. Todo es muy rápido.

.- Sepárese, acérquese, baje el brazo, suba el brazo, relaje los hombros, suba la barbilla… Y sigue manipulando mis pechos, mi cuerpo, mi brazo, mi cara…

No me empuja, me mueve firme pero sin violencia. Sin embargo, me siento violenta,  “despersonalizada”.
Por fin se despide.

.- Vístase, ya está. En 15 días le mandan el resultado a su casa.

Entro en el probador y me cierra con pestillo. 
¡Pero si casi me da con la puerta en las narices!
En ese momento pienso. Después de tanto magreo… ni un cariño, ni un beso..
¡y luego tantos miramientos con los ligues!


Y se me ocurre. ¿Qué categoría profesional tiene esta señorita? Pues bien, es Técnico en Radiodiagnóstico. Técnico. No enfermera. Y me explico muchas cosas. Las mamografías saldrán de lujo, pero atención al paciente, cero patatero. 
Y me doy cuenta de que, NO queda claro si es o no enfermera. Y como en este caso, en muchos otros, me pregunto... en el saco de ENFERMERA! ¿VALE TODO?


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Dosis de radiación Infografía.jpg
Una de las diapositivas explica claramente los riesgos de radiación de la prueba

Y un vídeo divertido sobre Autoexploración!!



jueves, 30 de octubre de 2014

¡¡En la vida me han mirado así!!



Fui al médico porque me tocaba hacerme unos análisis. Y me dio azúcar alto. Me mandó a la enfermera. Ya me extrañó, porque yo a la enfermera casi ni la conocía. Pero cuando llegué, no os podéis imaginar. Me tomó la tensión, me pesó, me miró el azúcar. Me tumbó en la camilla. Me miró la circulación, los pies, ¡qué sé yo cuántas cosas me miró! ¡de arriba a abajo!¡En la vida me han mirado así!. Luego me hizo muchas preguntas. Y me explicó bien clarito lo que tenía que hacer., lo que me pasaba, lo que supondría en mi vida, la dieta, cómo manejarla, si incluso me dio alguna receta, cómo hacer ejercicio, los síntomas que tendría si me descompensaba. Me lo explicó todo, y tan clarito, que lo entendí sin problemas. Pero si hasta me respondió todas las dudas que tenía y no me atreví a preguntarle nunca al médico. Yo no sabía que la enfermera podía hacer todas estas cosas. ¿Vosotras lo sabíais?

Mis amigas se miraron  extrañadas.

.-No, - respondieron. .-No teníamos ni idea. Nunca necesitamos ir a la enfermera salvo para ponernos la vacuna de la gripe o recoger recetas. Pensábamos que ayudaba al médico, pero ¿todas esas cosas hace?

martes, 14 de octubre de 2014

¿Qué he hecho para merecer esto?

Advertencia:
“Esta historia está basada en hechos reales, pero con grandes dosis de interpretación personal. 
Podría ser que cualquier parecido con la realidad, fuera mera coincidencia”.


Hace unos días salió una noticia en prensa. Hablaba de otro continente y de un voluntario que cuidaba enfermos infectados con un virus mortal. El hombre se había contagiado y urgía tratarle. Las autoridades decidieron trasladarlo a su país, concretamente,  al hospital donde yo trabajo.

Se pidió personal voluntario para atenderle. Muy pocos nos ofrecimos. Nos dieron formación intensiva y breve, a marchas forzadas, sobre la enfermedad, el virus, el protocolo oficial y los equipos de protección personal. Hubo mucho de autodidacta en esa formación. Estábamos aterrados. Podías contagiarte, contagiar a otros, a la familia... Sabíamos que era una enfermedad mortal, muy contagiosa, sin cura. El paciente venía para un tratamiento experimental.
A pesar de nuestros cuidados y de nuestro trabajo, nuestra lucha a su lado y nuestra dedicación, el cooperante murió. Sus últimos momentos fueron los más duros. Justo cuando la enfermedad era más contagiosa.
Unos días más tarde, comencé con fiebre. Fui a notificarlo, pero me tranquilizaron porque no era elevada. Sin embargo, rápidamente, mi estado empeoró, cada vez me sentía más débil, más cansada, más enferma, menos dueña de mí y de mi cabeza. Horrorizada, recordaba que había estado con el voluntario enfermo.
De repente, todo se precipitó. Ambulancia, Hospital. Me aislaron en una cabina. Nadie quería tocarme salvo con los equipos de protección y triple guante. Dejé de ver caras, gestos, de oír voces nítidas, nadie volvió a tocarme a piel descubierta. A partir de entonces, todo a través de filtros; mascarillas, gafas de protección, gorros, guantes…
Tardaron un poco en confirmarme el diagnóstico. Confieso que lo sospeché. Estaba aterrada y me preocupaba mucho mi familia. Me aislaron en una habitación y dejé de tener contacto directo con el mundo. Gracias al móvil pude hablar con los míos. Eso me hacía mucho bien. Pero también recibía llamadas. A veces no sabía bien con quien hablaba. Me preguntaban sobre lo que había dicho o hecho los últimos días, con quién había estado, a quién había tocado, dónde fui cuando empecé a enfermar... No me encontraba bien. Trataba de obedecer, contestar con sinceridad... A veces las ideas iban y venían y me sentía confusa. Empecé a dudar sobre lo que había hecho o dicho, con quién había estado o lo que había pasado. Me preocupaban mis compañeros. Esos que entraban en la habitación forrados con un traje espacial en el que yo sabía que sudaban a mares y les impedía moverse con libertad. Procuraba animarles y les insistía en que no hacía falta que entraran con tanta frecuencia. A pesar de encontrarme fatal, prefería valerme por mí misma y minimizar su riesgo al máximo.
Contribuí con mi trabajo y dedicación, al cuidado de un paciente terminal infectado por un virus mortal. Lo hice voluntariamente y, de repente, yo era una mentirosa, una inepta. Había puesto en riesgo a gente inocente. Voluntariamente me jugué mi vida, la de mi familia y la de todo aquel que se pusiera cerca por atender a un ser humano. A cambio, se olvidaron de que era profesional sanitario y pasé a que se me acusara de asesina.
Nunca planeé hacerme famosa por un motivo como este. No estaba en mis planes ni lo deseé en mis peores pesadillas.
En este tiempo ha habido seres humanos que me han crucificado. Es  normal. Son personas ignorantes y temerosas. El miedo y la ignorancia buscan culpabilizar.
Ha habido personas sin escrúpulos que han trabajado muy duro por conseguir una foto mía en las peores circunstancias, incluso una declaración en la que me autoinculpara, cualquier dato morboso por hacerse famosos o ganar audiencia. A estos podría aconsejarles que se presentaran voluntarios para autoinfectarse y gestionar su propia enfermedad.

Pero también sé que ha habido personas inteligentes y solidarias que siempre estuvieron de mi lado. Que no me juzgaron sin pruebas, que las buscaron y me defendieron a capa y espada sin miedo. Personas que buscaron soluciones sin quedarse en crucificar culpables. Gracias a esas personas, sé que puedo seguir confiando en la humanidad.

domingo, 28 de septiembre de 2014

¡No me pida que me descalce!



Con eso de la gestión de recursos humanos, a veces pasa, que la dirección no sabe dónde ponerte y refuerzas aquí y allá sin tener un destino fijo.
Hoy estoy en la consulta de trauma. Pueden moverme en cualquier momento. Estoy de refuerzo. Ayudo a mi compañera en la sala de yesos y en la de curas. Esto es un no parar.
Necesitamos algunas cosillas, así que, paso a la consulta de uno de los traumas a por material. En ese momento está atendiendo a una mujer que dice que le duele un pie. 
El médico le pide que se descalce y ella lo hace solícita. 
Ante mi y ante el facultativo, aparece un pie reluciente, algo inflamado a la altura del tobillo. El especialista le pide a la paciente que se descalce del otro pie.
.- ¿Por qué doctor? El pie que tengo malo es este. El otro está bien.- Asegura la mujer.
.- Necesito compararlos, señora. Es necesario. Haga el favor de descalzarse.
.- No puedo Doctor. De verdad que no puedo.
.- ¿Necesita ayuda?.- pregunta solícito el médico
.- No señor, puedo sola. pero no quiero descalzarme.
.- Y eso ¿Por qué señora?

.- Verá doctor. No sabía que iba usted a verme los dos pies. Me da mucha vergüenza. Pero como creí que sólo necesitaría ver el que me duele, no me he lavado el otro.



lunes, 15 de septiembre de 2014

A destajo y sin que conste

by earl53
fuente: morgueFile free photos

Hoy tengo que ir a trabajar de mañana y ya estoy enfadada. Sé lo que me espera. Salgo de casa “con la escopeta cargada”. Cuando llego, aún es peor de lo que esperaba.
Hace días que una compañera de turno (antigua supervisora), pidió permiso para acudir a una consulta médica. Desde entonces, nos barruntábamos que no le iban a sustituir las horas que faltara. Y que los pacientes que tuviera asignados, tendríamos que repartirlos entre el resto de compañeras.
Cuando llego, la planta está completa. 32 pacientes. Medicina Interna. Una media de edad alta. Muy dependientes. Muchos sin familia que colabore y nos descargue de algunas tareas.
La plantilla es de 4 enfermeras más la supervisora, que hace la número 5. Aunque su tarea es, sobre todo, administrativa, cuando se precisa, también hace labor asistencial para sustituir o reforzar en momentos puntuales.
Hoy no hay supervisora. Está de vacaciones. Nos falta el apoyo. Observo que en cartelera somos 4 enfermeras para 32 pacientes. Una de las enfermeras es la compañera con el permiso  por consulta.

A la tarea!! Primera parte: Coger el cambio.
by pschubert
fuente: morgueFile free photos
La enfermera de noche nos informa.
.- Me ha dicho la super de guardia, que tenéis que repartiros los pacientes entre 3.
.- Imposible. - Respondo.- Somos 4 en cartelera.
.- Ya, -me aclara. - Pero , Dolores tiene que ir a una consulta y no va a venir en toda la mañana.
Me indigno: .- Y cómo puede ser que en cartelera conste que somos cuatro y la realidad sea que somos tres? y ¿Cómo puede ser que Dolores falte toda la mañana y no le den el día sustituyéndola convenientemente?

La planta está llena, los timbres comienzan a sonar, no hay tiempo que perder. Hay que coger el cambio, hacer las analíticas, preparar las medicaciones, el carro de curas, los desayunos, los pacientes que tengan que acudir a hacerse alguna prueba, los pases de visita (para más inri, estamos en período estival, los facultativos titulares están de vacaciones y la planta rebosa residentes hiperactivos).
Mis compañeras de mañana son eventuales. Sustitutas de verano. La única fija, soy yo. Se impone sacar valor y poner las cosas en su sitio. Si lo dejo como está, nos exponemos a cualquier cosa. Cojo el teléfono y llamo a la dirección.
Se ve que se olían que se iba a preparar, porque la secretaria me pasa inmediatamente con la subdirectora (la directora está de vacaciones)

Conversación telefónica Planta-Dirección:
Saludo: .- Buenos días! Soy Justi, de medicina interna. Verás, hay una compañera que se ha pedido permiso para acudir a una consulta médica y estamos esperando sustituta o alguien que venga a ayudar. Está la planta llena y no vamos a dar abasto.
Respuesta muy educada.- No hay nadie para sustituirla, Justi. Tenéis que repartiros los pacientes entre las que estáis.
.- Imposible.- (me atrevo a decir procurando que no se me note el pánico... ¡De esta me expedientan!).- Está la planta llena. Hay mucho trabajo. No quiero poner en riesgo a mis pacientes ni jugarme el puesto corriendo riesgos innecesarios.
.- Pues es lo que hay.
.- Bueno, por lo menos que quede constancia. Yo, aviso. Hasta luego.-

Cuelgo, pero no me quedo tranquila. Llamo al sindicato. Se lo explico. Esta es la respuesta:

.- Verás Justi. Veo pocas soluciones inmediatas,- me cuenta.- Podemos llamar nosotros a la Dirección, si te parece oportuno, para insistir. Sería bueno hacer un escrito y presentarlo para que quede constancia escrita y registrada de la incidencia. Si así no se resuelve, como siempre, tendréis que hacer lo que podáis. Luego ya valoraríamos si llevarlo a otros niveles (Junta de Personal, Salud Laboral, prensa…).

La chica del sindicato viene al rato. Supongo que a comprobar que lo que digo es cierto. Confirma mi declaración y le doy permiso para hablar con la Dirección.

Conversación telefónica Dirección-Sindicato:
Delegada: .- Buenos días! Soy Ana, del sindicato. Me gustaría hablar con Dña Subdirectora de enfermería.-
Subdirectora: .- Buenos días. Ya me imagino lo que me vas a contar. Es esa chica de medicina interna. Su compañera tiene una consulta y no va a  ser capaz de apoyarla.
Delegada: .- Disculpa. La versión que yo tengo no es esa. Sus compañeras no se quejan porque ejerza su derecho, sino porque, dicen, le va a llevar toda la mañana y no le vais a sustituir. Acabo de estar con ellas. La planta está hasta arriba. No hay sustituta ni refuerzo. Además, me parece muy feo que quede constancia que se han atendido 32 pacientes con 4 enfermeras cuando no es cierto. Eso va en perjuicio de nuestra profesión enfermera. No deberías permitirlo.
Subdirectora: .- ¡Bobadas!. Esto pasa a diario. ¿Por qué no me llamas para quejarte cuando pasa en otras plantas? Es esa enfermera, que es muy rebelde.
Delegada: .- Lamentablemente, nos enteramos de que estas cosas ocurren, cuando las enfermeras valientes nos lo cuentan. El resto se calla y asume, sobre todo porque os temen. Qué más quisiera yo, que nos avisaran cada vez que ocurre. Ten por seguro que estaría llamándote la atención todas y cada una de las veces. Me parece fatal que lo veas como una rutina con la que hay que tragar y no hagas nada por resolverlo.
Subdirectora: .- Estás sacando las cosas de quicio, Ana. Vosotros los del sindicato, siempre buscando el conflicto y la polémica.

Mientras… en la planta
Mis compañeras se niegan a firrmar el escrito. Son eventuales y temen represalias, que les pongan en la lista negra y no les vuelvan a llamar. En el fondo las entiendo, aunque me duele verme sola.
Ha llegado la supervisora de otra planta y se ha hecho cargo de los pacientes de nuestra compañera. Un alivio que aprovecho. Como además voy con retraso, decido dejar el escrito para más adelante.
La mañana transcurre muy atareada e intensa. Se nota la ayuda de la supervisora, aunque no sea habitual de la planta. A última hora se incorpora la compañera que fue a la consulta.
by Naomi
Fuente: morgueFile free photos
Conclusiones:
Justi no presentó el escrito. Pero tampoco asumió la situación como inevitable. Hizo lo que pudo por cambiarla, por notificarla, por reclamar.
Una persona sustituyó a la compañera. Y, si bien al principio, el permiso iba a durar toda la mañana, al final duró menos.
¿Qué habría pasado si Justi no hubiera hecho nada?
¿Si nadie hubiera hecho nada?
¿Si se hubiera asumido y aceptado la situación como inevitable?

Por experiencia: Una cosa sí es cierta: La planta se hubiera llenado de ira, insatisfacción, enojo, malas caras y reproches. Pero, como es habitual, por detrás del problema. No de cara.
Justi hizo en esta ocasión, que la situación se conociera y cambiara.

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