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miércoles, 8 de junio de 2016

La enfermera también llora

commons.wikimedia.org
 El Hijo:     Hoy nos han dicho que mi padre tiene un tumor. Luego nos han contado algo más. La voz de la doctora era amable y sus ojos reflejaban compasión. El mundo se ha hecho denso, el aire irrespirable, un nudo enorme y seco atenaza mi garganta. Recuerdo que, después de esa frase, yo sólo pensaba....- No, no es cierto. Se han equivocado. No se trata de mi padre. No puede estar pasando. ¿se va a morir? Es cáncer.- No me he enterado de nada más y al salir, mi madre me pregunta como si yo lo supiera todo. Estoy angustiado. No quiero aparentarlo. No sé qué hacer.

La Esposa:      Hoy nos han dicho que mi marido tiene un tumor. He intentado prestar atención, pero no sé qué me ha pasado... era como si cayera por un precipicio. El suelo ha desaparecido. Todo lo que me sostenía ha empezado a tambalearse, una angustia negra y densa me impedía tomar aliento. La doctora era amable pero sus palabras... no sé, dejaron de tener sentido. Miré a mi hijo. Él parecía escuchar atento. Confié en que luego me aclarara las cosas. Miré a mi marido. Parecía estar normal, como si no le afectara, como si la doctora estuviera refiriéndose a otro paciente. Quizá todo era un error y yo no había oído bien. Sí, seguro que era eso. Hablaban de otra persona. No podía ser mi marido. No podía pasarme esto a mí, a nosotros. ¿Qué voy a hacer ahora?

El paciente:      Hoy me han dado la noticia. Es un tumor. No sé si lo esperaba, o lo temía, no sé qué he sentido cuando lo ha dicho. Sé que he dejado de respirar. El mundo se ha parado en seco. Aún así, seguía recibiendo información... A partir de ahora habrá que ver qué es, si bueno o malo, cómo evoluciona o si tiene tratamiento.... La doctora insiste en que mi actitud es importante. .- ¿mi actitud? ¿Qué es eso? ¿tengo que estar feliz y contento? A mí me importa mi familia. ¿Qué va a ser de ellos? No quiero ser una carga ¿voy a serlo? Si hay que luchar, yo lucho lo que haga falta pero ¿Cómo protegerles a ellos? ¿me voy a morir? ¿Cuánto tiempo me queda?

  La Enfermera      Acompaño al médico en consulta en muchas ocasiones. Trabajamos como un equipo. Cuando tiene que dar una mala noticia, solemos estar juntas. Ella lo hace con dulzura y consideración, con respeto, sencillez y transparencia. Yo estoy atenta para apoyar y complementar si fuera necesario. Sobre todo me encargo de vigilar por si alguien se derrumba. Permanezco alerta para comprobar que han recibido la información y la procesan. Cuando se va el médico, soy la persona a la que recurren para confirmar que han oído bien. Soy quien resuelve las dudas, escucha las protestas, inyecta esperanza... doy abrazos, infusiones, cedo mi hombro... a veces proyectan su ira hacia mí, pocas, pero algunas. En todas intento ser útil, ser un apoyo, un referente, un muro que no se derrumba. Siempre trato de que no se me note, pero a mí también me afecta. A mí también me duele, también me da pena... A veces, cuando se van, cuando me alejo, cuando estoy sola, yo también lloro.


Imprescindible, Emocionante La intérprete Documentos TV

domingo, 1 de mayo de 2016

Paseo o pedaleo

pixabay.com
           Hoy tengo citada en mi consulta del Centro de Salud a Angustias.

           Es una mujer con sobrepeso, de mediana edad y vida sedentaria. Se dedica a la costura desde hace muchos años y lo hace en casa. 
          Juntas hablamos de los riesgos del exceso de peso, estudiamos su rutina de actividad y su dieta habitual y valoramos la posibilidad de un régimen dietético llevadero que le ayude a adelgazar.
          Por último, le aconsejo que haga algo de ejercicio. Con un paseo diario bastaría para empezar. Le propongo que busque una amiga o algún familiar que le acompañe para que le apetezca el plan y pueda seguirlo con constancia.

.- Lo que me faltaba!! ¡¡Señorita!! ¿Yo ya hago suficiente ejercicio diario!. ¡Que me paso horas y horas en la máquina de coser dando al pedal! ¿No le parece suficiente??

viernes, 15 de abril de 2016

No quiero ser el médico

 El médico diagnostica, prescribe, ordena, indica, dirige el proceso clínico. 
¿Es superior a la enfermera? 
Tiene más años de preparación, titulación superior, otras responsabilidades. Por ello, también, otras funciones, distintas atribuciones y retribuciones, incluso diferente reconocimiento. 
¿Es esta una cuestión de quién es más y quién menos? 
¿De quién está por encima y quién por debajo? 
¿De quién debe mandar y quién obedecer?

      Trabajo en un hospital. En una planta. Estoy jornadas de 7 o 10 horas, ininterrumpidas en la sala. Conozco a mis enfermos personal e íntimamente. Mi responsabilidad, durante mi turno son los pacientes de mi planta y están todos ubicados en la misma sala. El médico viene; a pasar visita o porque enfermería le avisa de una urgencia. Tiene asignados los pacientes de la sala además de los de consulta, con  frecuencia también pacientes de otras salas, o de  urgencias…. Viene, se va,... a veces es tan difícil de localizar…

      Yo lo tengo más fácil para conocer bien a mis pacientes, personal e íntimamente, no solo por su clínica. Sé lo nerviosos que se ponen durante el pase de visita (cada día viene un médico distinto, o la entrevista  es rápida y apresurada, o le impone la presencia del médico…). Me gusta estar porque sé que a mi paciente se le olvidará preguntar un millón de cosas que le preocupan (que no comprende bien qué le pasa, que no duerme, que no va al baño, que tiene más dolor durante la noche, que tal o cual pastilla no le sienta bien, o ….) sé que el hecho de saber que su médico conoce sus preocupaciones tendrá un efecto terapéutico beneficioso para él y me gusta ocuparme de que lo hablen entre ellos y no siempre sea yo quien hable por él.

      Si eres enfermera, cuando el paciente te necesita y te requiere, (...porque es terminal, tiene un proceso muy grave, la situación le supera….)  le atiendes, le escuchas, le miras a los ojos, le coges la mano, haces una tila a su hermana, te acabas aprendiendo los nombres de sus familiares, dónde viven, de dónde vienen, a qué se dedican, qué les preocupa. Ellos también se saben tu nombre, acaban conociendo tu turno mejor que tu familia...
      Cuando el paciente muere, le acompañas, acompañas y apoyas a la familia. Hablas con todos, les explicas, les respondes, les escuchas, les tranquilizas… Avisas al médico, a veces tarda porque está muy ocupado, viene, certifica la muerte y se marcha. Con suerte, suelen dar el pésame, pero por lo general, eso te lo dejan a ti.

      Por eso, yo no quiero ser médico, me gusta ser enfermera, sensible, cercana, a veces llorona, pero con orgullo de ser lo que soy.

      Sé que no todos los facultativos son del tipo... ¿qué le pasa al de la cama 2 que no me acuerdo? ¿Y este cómo se llama? ¿Y a este otro de qué le hemos operado? Sé que hay médicos, muchos, que se implican, se preocupan, se desviven por sus pacientes y se saben sus historias clínicas mejor que la enfermera, e incluso consiguen conocerles personalmente casi tanto como ellas, a pesar de que tienen más difícil poder establecer estas relaciones.


La clave es trabajar en equipo. Si no aprendemos a hacerlo, nosotros perdemos, el paciente pierde. 
Y sé muy bien que “Yo quiero ser enfermera”


Esta entrada ha sido escrita en colaboración con Miriam. Si quieres leer más cósas de Miriam:

viernes, 1 de abril de 2016

No hay nada que hacer

          

       Trabajamos en una unidad del 112 y hemos recibido un aviso. Una mujer de 78 años, dolor lumbar de varios días de evolución.
         Cuando llegamos al domicilio, nos recibe una hija de la paciente.

.- Perdone que les haya llamado. No hay nada que hacer, así nos lo advirtieron la última vez que estuvo ingresada. Tiene una patología cardíaca sin solución. Pero lleva varios días con unos dolores muy fuertes y ya no podemos verla así. Por favor, a ver si le pueden dar algo.

         Tras explorarla, el diagnóstico es sospecha de cólico biliar agudo de varios días de evolución. La paciente se queja de dolor constante que no cede con analgésicos y se muestra desesperada. La enviamos al hospital.

          Una vez allí, la operan, resuelven el problema y regresa  a su hogar sin dolor ni molestias. Su problema cardíaco sigue ahí, no hay nada que hacer porque no se puede resolver, pero puede vivir con ello. El dolor y el problema de vesícula han desaparecido y la paciente hace vida relativamente normal y autónoma.
            ¿Por qué pensaron que estaba desahuciada y que no merecía la pena tratarla?

Algo falla en la comunicación paciente/sanitario

miércoles, 9 de marzo de 2016

El sacrificio que envenena

      
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      He caído enferma. Varios días en cama sin poder moverme. El miedo a no superar el proceso. La preocupación por cuantos dependen de mi.
      La última semana tenía síntomas y algo de fiebre. Pero siempre hay gente que te necesita. Ignoras tu dolor, tus molestias, los síntomas de que algo se cuece en tu interior y no es bueno. Pero sigues, sigues, sigues y sigues.
     Estás cansada, agotada, porcuras ignorar las señales porque priman los intereses de los que amas y te necesitan. Y estás ahí, y cumples, y todo el esfuerzo y la preocupación, te pasan factura.
     Y por fin, tu cuerpo dice .- BASTA! No puedo más, hay que frenar. 
     Y acabas en la cama, o ingresada en el hospital, con un proceso grave que pudo ser leve si lo hubieras atendido a tiempo.
    Entonces te das cuenta de que, algunas de esas personas a las que amas, a las que atendiste, a las que dedicaste el tiempo que tenías que haber descansado y haberte repuesto....miran a otro lado. Les interesas sólo en la medida en que les eres útil...
y enferma, ya no eres útil.

¿de quién es la culpa?

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