Estaba trabajando en planta en el Hospital, cuando a media tarde vi la oportunidad de sentarme cinco minutos y desconectar un rato. Saqué el teléfono del bolso y comprobé los mensajes. Tenía un mensaje directo en twitter. ¿Quién sería? Entré a ver.
Un gurú de las redes sociales me preguntaba.
.- Disculpa mi osadía. He visto que en el Colegio de tu provincia se han convocado elecciones y proclamado una única candidatura de forma presuntamente clandestina y con plazos que parecen impedir la competencia. ¿Podrías ampliarme la información? ¿Se os ha notificado de alguna manera?
Me sorprendió. Llevo muchos años en la ciudad. Trabajando y colegiada. Soy de las que leo correos y notificaciones. Me saltan en el móvil y lo compruebo varias veces al día. Encuentro cierto placer en leer todo lo relacionado con mi profesión y los correos del Colegio entran dentro de los que reviso cuidadosamente. Repasé los mensajes en el móvil. No tenía nada.
Aunque no soy amiga de responder inmediatamente y en caliente, le devolví el saludo:.- No recuerdo haber recibido nada. El tema me pilla de sorpresa. Indago y te cuento.
Ya estaba nerviosa. Pregunté a la compañera de turno si ella sabía algo.
.- ¿Qué dices? Ni idea de lo que me hablas.- me respondió.
Cuando llegué a casa y tuve un rato de tranquilidad, repasé todo el correo de papel recibido en casa. Nada! Encendí el ordenador y entré en mi correo electrónico. Repasé todos los emails recibidos. Hice una búsqueda por todos los relacionados. Nada! Entré en la web del colegio y tampoco vi nada colgado. Revisé portada y página de inicio de arriba abajo pero no encontré ninguna noticia, ni siquiera relacionada. Sin embargo, estaba segura que el aviso por twitter era cierto. Si esa persona sabía algo, debía haber algo. Usé el buscador de la web e introduje la palabra "elecciones convocatoria" y me saltaron varios pdf archivados en la web como documentos. Volví a releer todas las páginas de la web. No había anuncio, noticia ni notificador en ninguna parte.
Descargué los documentos. Cuando los leí, me quedé asombrada. En ellos se expresaba claramente que, hacía un más de un mes se habían convocado elecciones. Que se había presentado una única candidatura hacía más de 15 días y que se había terminado el plazo para presentar otras nuevas. Para más "bemoles", las elecciones se celebrarían en una semana!.
Elaboré un correo electrónico muy educado solicitando información a todos mis contactos profesionales de la ciudad, susceptibles de estar colegiados. Les comentaba la situación y les preguntaba si estaban al tanto y en caso afirmativo cómo se habían enterado, si habían tenido algún tipo de notificación por parte del Colegio.
Uno a uno, todos me fueron respondiendo que no sabían nada, que se enteraban de la noticia por mí. Una sola persona, a los dos días respondió que no lo sabía pero que había comprobado la web tras recibir mi mail y había visto el anuncio de elecciones colgado.
¡Qué raro! pensé y entré a comprobarlo. Efectivamente. Una reseña pequeñita, al final de la página de inicio. Era nuevo, de eso estaba segura.
Como no me tocaba descanso, aproveché los dos días siguientes de trabajo para ir un poco antes y salir más tarde aprovechando esos tiempos para visitar otras plantas y unidades y preguntar a los que estaban de turno. Nadie, nadie, ni una sola persona sabía nada. Y, aunque algunos reaccionaron indignados, toda la indignación quedó en los pasillos y en las salitas de estar.
Hablamos de lo que deberíamos hacer pero nadie está dispuesto a hacer nada.
También lo comenté en el sindicato donde me dijeron que, de no solicitarlo ningún afiliado no iban a hacer nada porque tenían sus acuerdos con el colegio en este momento contra la Administración y estaban tratando de que prosperararan en paz y armonía. Por lo tanto, no convenía enemistarse. Pero, es curioso, tampoco sabían nada de las elecciones "supuestamente clandestinas" a pesar de que todos están colegiados y habían mantenido reuniones con los responsables del colegio y protagonistas de la candidatura única con bastante asiduidad y en los últimos quince días.
El resultado de todo esto es que, se ha armado un revuelo del que probablemente soy culpable. Durante unos días, la gente ha ladrado alterada por los pasillos. Pero ¿¿¿actuar??? nadie!!!
Nadie está dispuesto a dar el primer paso.
Igual que salió la espuma volvió a desaparecer.
Todos tenemos excusas para no hacer nada...
- "Es que" yo, total no me voy a presentar...
- "Es que" a mí tampoco me importa que repitan, no lo ha hecho tan mal ...
- "Es que" yo no quiero líos de impugnar, que luego me conocen...
- "Es que" ya estoy muy mayor, que si fuera joven, iban a ver estos!!!
- "Es que" no tengo tiempo, que tengo que estudiar, cuidar a los niños, a mi madre.....
- "Es que", "Es que", "Es que"
El Encanto tóxico de las enfermeras: el inmovilismo, la sumisión, ese no querer dar problemas, no dar guerra, que no se nos vea demasiado... somos profesionales gaseosa; explotamos por los pasillos, se nos va la espuma y la fuerza. Luego nos quedamos tranquilas y transparentes, calmadas.
Aquí no ha pasado nada.
Y a otra cosa!










