ShareThis

sábado, 23 de noviembre de 2013

Tiempo de relevo no es continuidad de cuidados

   
www.cuidandote.net
            Hace ya dos años que se comenzó en Castilla y León la iniciativa por el reconocimiento del tiempo que enfermería dedica a intercambiar información en el turno. Lo lleva a cabo el sindicato de enfermería SATSE. Desde que comenzó, han sido muchos los obstáculos, largo y tedioso el proceso, ingrato, duro, a veces triste. 
         La mayor carga la han soportado las propias enfermeras sobre las que recaerá la compensación. 
.- Primero se les pidió que no hicieran el relevo, que entraran y salieran a la hora estipulada. 
Lázaro Glez Hdez Monografías.com
.- Luego hubo que registrar el tiempo que dedicaba cada turno al relevo (encima que sales tarde, te toca añadir más tiempo para registrar). Se pedía que la supervisora de la planta (si era posible y voluntario) firmara la estadística avalando el documento. 
.- El sindicato se encargó de enviar y costear notarios que levantaron acta en algunas de estas situaciones. Luego, había que demostrar que la compensación sería a coste cero.... 
.- Hubo caravanas, concentraciones, reuniones, manifestaciones...
            En algunas comunidades, este tiempo está reconocido o está en trámite su reconocimiento.     
        Y en Castilla y León ya hacía tiempo que enfermería lo demandaba. A raíz de los últimos recortes y el aumento de jornada, esta iniciativa tomó fuerza. Pensando en ese turno más penoso, (que es el rotatorio) y en esas enfermeras menos visibles y más controladas, que son las de hospitalización.
Ahora, por fin, está reconocido y aparece en el nuevo calendario tipo. 

Es hora de hacer balance:

            Ante la iniciativa de "Día sin solape y sal a tu hora" para no hacer el relevo... pocos apoyaron la iniciativa. Se le dio toda la publicidad posible, se hizo el ruido que se pudo, se trató de que algo sonara, aunque no afinado. ¿Por qué? Porque la propia enfermería se negaba a secundar la iniciativa. Veía reducida la calidad de su trabajo, comprometida la continuidad del mismo, aumentaba la carga del trabajo de la compañera que entraba, en suma, pagaba el paciente.
En primer lugar:

            Cuando se pilotó la compensación y había que demostrar coste cero, los profesionales se negaban a disfrutar del permiso. Ello suponía dejar sola a la compañera, o el servicio sin cobertura suficiente, en definitiva, que era un riesgo para el enfermo.
Como profesión garante del cuidado, nuestro mayor preocupación es el paciente. y como en un matrimonio que se divorcia o tiene problemas, el progenitor que se precie, nunca, nunca, nunca, debe consentir que el pato lo pague el más débil. En este caso, el paciente.

            Ahora que está reconocido, hay hospitales donde las propias enfermeras han decidido no disfrutar el permiso. Ante la situación de recortes a costa de personal, disfrutar las horas supone volver a dejar a la compañera sola ante el peligro y el servicio sin cobertura asistencial. No queremos permitirnos disminuir la calidad de nuestro trabajo ni comprometer nuestra imagen profesional.

      Sin embargo, otros sindicatos están sabiendo aprovechar la situación. Enseguida se han subido al carro solicitando el disfrute del tiempo de relevo para el resto de categorías que también lo realiza. Y sabéis qué? Si lo consiguen, ellos sí lo disfrutarán sin cargo de conciencia y sin mirar atrás.
                      ¿Por qué? Fácil. 
                 Lo que el resto de categorías hace, es intercambio de información laboral.
      Información vital sobre el paciente, que garantice su cuidado integral y continuado, eso sólo lo hace Enfermería (Matronas y Fisioterapeutas). Lo hemos demostrado y lo sabemos todos.
      No estoy en contra de que se den permisos por solape, relevo o como se quiera llamar, a otros trabajadores. Pero si se refieren a continuidad de cuidados, como dice el pacto suscrito con el Consejero por la Paz social, eso, solo lo hacen los verdaderos profesionales del cuidado.
                         Acuerdo de Paz Social entre Consejería de Sanidad y SATSE

Información que puede interesarte:
Intercambio de información sobre pacientes. Los relevos

Algunas noticias de prensa:

martes, 5 de noviembre de 2013

Intoxicados por atender intoxicados

"Héroes muertos no salvan vidas"      

       Aquel día nos avisaron para acudir a un domicilio donde había posibles víctimas de intoxicación por monóxido de carbono.
      Cuando llegamos, la alarma de concentración de gas se activó en la mochila. Todos conocíamos el significado de dicha alarma, pero se silenció porque era un molesto ruido que nos impedía comunicarnos y no dejaba concentrarse.
      Abrimos de par en par todas las ventanas, encontramos a las víctimas, inconscientes en distintas zonas de la vivienda. Diagnóstico: posible envenenamiento con monóxido de carbono.
      Les trasladamos al salón, que era la estancia más grande y con mayor y mejor ventilación y quien dirigía decidió atender allí mismo porque fuera diluviaba.  El resto no discutimos la orden. El tiempo siempre es vital. Es pleno invierno, fuera hace mucho frio y llueve a mares.
      Masaje cardíaco,  mascarilla de oxígeno al 100%, sueros, medicación... Y cuando la situación lo permitió, quien estaba al mando dio la orden. Rápido traslado al hospital. Todos fuera.
      En total, más de media hora atendiendo dentro del domicilio.

      El resultado, las víctimas fallecieron y los sanitarios resultamos intoxicados.
   
      Muchos manuales, procedimientos, técnicas, planes de seguridad, protocolos... indican lo que hay que hacer, además de advertir que el personal que asiste debe tener precaución por el riesgo de resultar también intoxicado.


    •      ¿Es obligatorio que los equipos de emergencias tengan detector de monóxido?
    •      ¿Hacemos caso a las alarmas?
    •      ¿Prima la atención a la víctima por encima de nuestra propia seguridad?
    •      ¿Nos arriesgamos demasiado?

   

Enlaces de interés

Muerte dulce. www.signosvitales20.com
Envenenamiento por monóxido de carbono
Consejos 112 CyL ante intoxicación por gas
Un vídeo interesante y casero con unas pautas simples de seguridad:

Noticias relacionadas, casos, sucesos.... es triste, pero la web está plagada de noticias como estas:

Tres afectados por intoxicacion de monoxido en Soria. En este caso cuentan que había detectores y sonó la alarma.
El equipo de emergencias intoxicado por atender a tres víctimas
Dos personas intoxicadas en Ororbia

domingo, 8 de septiembre de 2013

Crisis epiléptica en un bar!!


      Dos días a la semana voy a correr con un grupo en un parque conocido de mi ciudad. Aquel martes, después de la carrerita y sin ducharme, me despedí de mis compañeros y acudí rauda a un disco bar donde asisto a clases de bailes latinos. 
      Tenía que ir rápido, pues quería que me diera tiempo a lavarme un poco y cambiarme de camiseta y de calzado (no se puede bailar con playeras siendo chica, es imposible girar en salsa en línea).

      Cuando llegué había un grupo de gente agolpada que me impedían el acceso al baño y a la pista. Traté de hacerme un hueco sin la menor curiosidad, pero lo que vi, hizo que me parara en seco y decidiera actuar.

      Un hombre, de unos 40 años, fornido, yacía tumbado en el suelo, de lado, aparentemente inconsciente, respiración dificultosa y nasal, algún espasmo muscular esporádico. 
http://www.ecured.cu/images/0/08/Epilepsia-.jpeg
      Lo que me llamó la atención fue, primero su respiración ya que parecía hacer esfuerzos por introducir y sacar el aire y lo segundo, al fijarme mejor, vi que...
                      .- Oh NO!!!! 
      Tenía la boca llena de servilletas de papel de la cafetería, impregnadas en su propio vómito.

      Me acerqué como pude identificándome. Aparté a la gente casi a empellones y procedí como se debe en estos casos. 

      Antes de nada, liberé su boca de papeles y restos de vómito, tratando de no introducir mis dedos muy dentro. (Y eso, no por higiene, sino porque puede resultar peligroso. Si te da un mordisco involuntario, puede quedarse con tu dedo antes de que sus músculos se relajen y puedas liberarte). NO SE INTRODUCE NADA EN LA BOCA DE UN PACIENTE EN PLENA CRISIS EPILÉPTICA!
    1. Procurar un espacio seguro, libre de obstáculos y de gente curiosa. Aún llevaba gafas, así que se las quité.
    2. Aseguré la posición lateral del paciente.
    3. Coloqué mi mochila bajo su cabeza para impedir que se la golpeara.
    4. Dejé que convulsionara sin ofrecer resistencia. Esperar. Me quedé a su lado, asegurándome de su bienestar y hablándole suavemente, hasta que recuperó la consciencia y fue capaz de responder mis preguntas y reorientarse poco a poco.
      En ese intervalo, llegó una ambulancia del 112. Los dueños del bar habían avisado. Una vez estabilizado el hombre, se lo llevaron al hospital.

¿Y sabéis qué es lo anecdótico de esto? ¿Lo que me preocupó?
          Llevo varios meses acudiendo a ese disco bar a bailar, así que, dueño, camareros alumnos y profesora de baile que presenciaron los hechos, me conocen. Por ello, cuando comentábamos lo nerviosos que nos ponemos ante una situación así y qué es lo que debemos y no debemos hacer... me señalaron quién había sido la persona que introdujo las servilletas de papel en la boca del paciente. 
            Llevo muchos años trabajando como enfermera en mi ciudad y reconocí bien al autor de tan peculiar actuación. Un profesional sanitario, con titulacion superior, especialista y con años de experiencia. 

Mis reflexiones?
  • Uno no puede saberlo todo en esta vida, y nadie está libre de cometer errores. 
  • Lo mejor es actuar con sentido común, aunque sea el menos común de los sentidos. 
  • Y en primeros auxilios, no importa cuál sea tu profesión. Nunca se sabe cuándo necesitarás los mínimos conocimientos. 
  • Actuar incorrectamente puede tener incluso peores consecuencias que no actuar.
               Os invito a visitar dos blogs muy interesantes, didácticos y amenos.


            Y comparto con vosotros un vídeo muy instructivo que aclara con sencillez los pasos que debemos seguir ante una situación de este tipo.
                      Elaborado por Ápice (Asociación Andaluza de Epilepsia)
            

Además, podéis encontrar mucha información fiable en la red, como protocolos y todo tipo de información. 
Para muestra, un botón.


lunes, 24 de junio de 2013

Después de 30 años, soy nueva

      Berta lleva 30 años ejerciendo como enfermera. Toda su vida la ha pasado en el servicio de neonatología. Está muy acostumbrada a los recién nacidos. Incluso es famosa por su facilidad para interpretar los llantos de los bebés, su capacidad para adelantarse a las incidencias y su resolución y eficacia ante las situaciones críticas.
            Le encanta su trabajo. Se maneja a las mil maravillas. Su planta es como su hogar. Está muy adaptada. Es un servicio cerrado y no suelen salir ni a la cafetería, por lo que Berta es poco conocida por el Hospital y ella apenas conoce el resto del Complejo.
            Hoy trabaja por la tarde. Está sola con una Auxiliar de Enfermería. Se llevan muy bien, ya llevan tiempo trabajando juntas.
            A las 4 les visita el supervisor de guardia.
            .- ¡Hola! –les saluda.- ¿Qué tal lleváis la tarde?

            .-¡Muy bien, muy tranquilas! ¿Cómo está el hospital? –responden
  
            .-¡Eso venía a contaros! Como ya sabéis, estamos en mínimos de personal. Además he tenido hoy varias incidencias. Me queda cubrir un puesto porque una enfermera no ha podido venir. He barajado todas las posibilidades y la única solución que veo factible es que tú cubras la baja, Berta. Al fin y al cabo aquí solo hay 3 bebés. Puede controlarlos tu compañera y que la enfermera de escolares, que está al otro lado del ascensor, lleve esta sala además de su planta. Ella también tiene pocos ingresados y está de acuerdo. Debes venir conmigo. Estarás con una compañera y ella te explica.-

            Berta nunca ha estado en otro servicio, salvo en prácticas y eso fue… cuando estudiaba. No cree que se acuerde de nada. Nunca ha ido a una planta con adultos. Desconoce el funcionamiento, no sabe las técnicas y aunque se acordara…las cosas deben haber cambiado mucho en estos 30 años. Está en shock, no le salen las palabras. Un sudor frio le recorre la espina dorsal. Nota un ligero mareo, palpitaciones y el corazón a mil por hora amenaza con escapar de su pecho cabalgando.

Aún así balbucea.
             .-¿Estás seguro? ¡Nunca he estado en esa planta! ¡Desconozco el funcionamiento, dónde están las cosas, los protocolos, las técnicas, las patologías! ¿Crees que puedo resolver algo? ¿Y si algún paciente se pone mal? ¿No deberías mandar a alguien con experiencia? Yo necesito reciclaje, entrenamiento, tiempo para prepararme…

            .- No te preocupes.- Haz lo que puedas. – Me dice.- Si tenéis algún problema me avisáis.


            Cristina lleva una planta de medicina interna con 33 pacientes. Le ha llamado el supervisor de turno a primera hora para advertirle que su compañera no irá a trabajar por un problema grave y que está buscando a alguien, pero hoy el Hospital está realmente escaso de personal y no sabe si podrá encontrar sustituta. Cristina ha insistido en que necesita a alguien, aunque sea unas horas. Son muchos pacientes, muy dependientes, con mucho tratamiento, curas, electros etc… Confía en que pueda encontrar a alguien. Aunque ya cuenta con que no habrá café ni merienda ni posibilidad de ir al WC. Cruza los dedos para que no haya ninguna incidencia.
           
Entonces llega el supervisor acompañado por una enfermera. Es una mujer menuda, ya entrada en los 50, con buen aspecto, pero una expresión de profundo terror. El supervisor le informa de que Berta será su compañera durante la tarde. Cuando se quedan solas, Berta confiesa que es la primera vez que sale de su planta.
.-¿Cuál es tu planta? –pregunta.
.- Neonatología – Responde Berta.
.- ¡Dios mio! –piensa Cristina.- Quizá debí asumir la planta yo sola y encomendarme a algún Santo que obre milagros.

            Y efectivamente, todo lo que Cristina pensó que ocurriría, sucede. Berta desconoce todo, lo pregunta todo, le pide supervisión para todo. Se convierte en una nueva responsabilidad y una nueva tarea a asumir por Cristina. Lejos de tener ayuda, lo que tiene es compañía, distracción y una nueva y enorme responsabilidad.
   
            Berta se pasó toda la jornada abriendo armarios y cajones, intentando interpretar registros y documentos, respondiendo con evasivas las mil preguntas que le hacían los pacientes, repartiendo tratamientos que no conocía ni tenía tiempo para aprender ni consultar y delegando en su compañera todo aquello que no sabía hacer y que a su colega le habría llevado más tiempo enseñarle que hacer por ella. Su tarde fue la peor de su vida. Intentó ayudar a Cristina, aliviarle el trabajo, pero se sintió inútil, fuera de lugar y acabó harta, angustiada y con la sensación de que no había podido hacer bien nada. Esa noche no durmió bien. Tuvo pesadillas. Y el malestar le duró toda la semana.
Cristina se la pasó respondiendo las dudas de Berta, supervisándola, sustituyéndola y vigilándola. Todo ello para tratar de sacar utilidad a una profesional que no sabía nada de su servicio y probablemente no volviera jamás. Puso mucho empeño en hacer sentir bien a Berta, intentó no enfadarse con su suerte y trató de pasar la jornada de manera que todo funcionara. Pero, aunque Cristina era una chica encantadora y muy educada, olvidó despedirse a la salida. Aquella había sido una tarde infernal. Acabó con la sensación de que no había podido hacer bien ni su trabajo ni el de Berta  y que quizá le habría ido mejor si hubiera asumido 33 pacientes ella sola.

.- ¿Debe una enfermera estar preparada para trabajar en cualquier servicio del hospital?
.- ¿Es legal y operativo poder mover al personal de enfermería a cualquier puesto?
.- ¿Se pone al paciente en situación de riesgo?
.- ¿Es justo el reparto de cargas de trabajo en cuanto a dotación de personal de unas unidades a otras?
.-  ¿Qué valor le damos los profesionales al reciclaje?
.- ¿Entendemos el aprendizaje permanente como parte de nuestra profesión?
.- ¿Cómo aprovechamos las oportunidades de formación?...


Gracias a Miguel Garvi @miguel_garvi y Ruth López @_Ruthlopez por invitarme a participar en la iniciativa de hacer visible el estrés que conlleva el tener que estar listas y preparadas para trabajar en casi cualquier sitio y lugar. Iniciativa a la que me uno convencida de que debemos protestar. Os invito a participar a través de redes sociales  en facebook Con L de Enfermera o en twitter @conLdeEnfermera


martes, 4 de junio de 2013

Me voy de Congreso!

       Me gustó la opción de asistir al congreso. Lugar atractivo, precio asequible, tema interesante y la oportunidad de presentar mi blog en una comunicación. El tema de la mesa era "Historias de vida y biografías como herramientas de investigación"

      Antes, debía enfrentarme a:
                    .- Solicitar el día y que me le dieran.- Ya que sabes de lo que hablo.
                    .- Resolver unos cuantos problemas domésticos.- Seguro que también sabes a qué me refiero.
      Mis problemas menores eran:
                    .- Iría sola y solo conocía a dos personas de la organización, que previsiblemente me harían poco caso, dadas las circunstancias.- Bueno, podía enfrentarlo como una aventura (¡Ay qué miedo! ¿no?)
                    .- Tenía que presentar un resumen de mi trabajo y que me lo aceptaran. Siendo tan lejos, ir por ir, mejor con una ponencia ¿no crees?

      Y fue toda una aventura. Los nervios y la emoción de esperar el deseado correo en el que confirmaran que aceptaban mi comunicación. La ansiedad al elaborar la presentación y hacer simulacros ante amigos y familia (menos mal que duraba diez minutos, si llega a ser más extensa me encuentro huérfana y desheredada).

       Una vez allí, tuve que buscar un sitio donde sentarme a aprender y obligarme a relacionarme. No podía pasarme dos días sin hablar con nadie. Mucho menos porque me diera verguenza o fuera tímida. Así que, desde el primer momento, me lancé al ataque. Descubrí que los aragoneses son gente cálida y amable. Con un gran sentido del humor y ganas de pasarlo bien. Con ese acento que se me pegó desde el primer momento. Me sentí mejor que en casa (sobre todo porque, sin ánimo de ofender, los castellanos es que somos un poco fríos así de entrada).

       No hubo momento, casi, que estuviera sola. Los cafés de media mañana se me hicieron breves hablando con algunas de las enfermeras que más tarde expondrían conmigo sus historias de vida. Las comidas las compartí con siete mujeres excepcionales e ingeniosas junto con intimidades, anécdotas y chistes. Y ya no te cuento el contenido del congreso. Bueno, vale, siempre hay algún rato que se hace pesado o cuesta mantener los ojos abiertos. Pero en general, muy instructivo y enriquecedor.



       Llegó el momento de exponer mi trabajo y debo reconocer que la gente que había conocido hasta ese momento fueron mi apoyo y mi aliento. Fui sola, y regresé con dos certificados, congresista y ponente, un montón de información, una lista de contactos y una experiencia inolvidable.


Ponte en contacto conmigo aquí!

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *

Suscribirse ahora Feed Icon