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domingo, 10 de febrero de 2013

ESTOY SOLA Y SE AHOGA!!!


Trabajo en un centro de salud de urgencias rural. Cubrimos la asistencia de 3 pueblos y dos aldeas. Es sábado por la tarde y hay un aviso a domicilio. Es imprescindible que acuda el facultativo, así que me quedo al cargo del centro. Nos parece peligroso colgar el cartelito de “estamos en un aviso”, por lo que pudiera pasar.

No hace mucho que el médico se fue y tengo la primera urgencia. Un hombre de cuarenta y tantos años llega en muy mal estado. Apenas respira. Con gran trabajo costal trata inútilmente de introducir aire en sus pulmones. Su piel está muy pálida, a pesar de las marcas rojas que aparecen por su cara y sus brazos. Parece una urticaria. Tiene los labios morados y las uñas oscuras. Casi no se tiene en pie. Dos compañeros lo cargan a cuestas.
.- ¡No sabemos qué ha sucedido!, cuenta uno de ellos.- Estábamos dando un paseo por el jaral, empezó a sentirse mal, se quejó de picores por todo el cuerpo.  Luego empezó a tener dificultad para respirar y apenas podía hablar. Le hemos traído lo más rápido que hemos podido.-
El hombre está muy inquieto. Parece que su vida corre un serio peligro. Indico a sus acompañantes que avisen al 112. Le tumbamos en una camilla, le pongo oxígeno en mascarilla, pregunto si tiene alguna enfermedad, si es alérgico a algo y le administro una ampolla de adrenalina intramuscular. Está hipotenso, cojo una vía venosa , coloco un suero y comienzo a administrarle corticoides y antihistamínicos intravenosos. Lo tengo todo preparado por si entrara en parada cardiorespiratoria. El paciente está desorientado, mareado y confuso.
Poco a poco el paciente mejora, presenta menor dificultad respiratoria y mejor color, recupera tensión y comienza a relajarse. Cuando llega el médico la situación está bastante controlada. Terminamos de estabilizar al paciente y lo enviamos al hospital más cercano en una ambulancia medicalizada. Días más tarde acudirá al centro agradecido, a saludarnos.

Como enfermera no puedo prescribir ni administrar tratamientos sin orden facultativa. Con mis conocimientos universitarios y mi experiencia, creo saber qué debo hacer para evitar la muerte inminente del paciente. Como el facultativo tiene confianza en mi trabajo y mi profesionalidad, no tuve problemas. ¿Actué como debía?

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