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miércoles, 30 de abril de 2014

Sal del trabajo a tiempo!!!


Hoy he decidido publicar un artículo de reflexiones, en vez de contaros una historia. La idea ha surgido de una conversación vía twitter. Mi admirada Azucena @Ebevidencia, autora del blog Enfermería basada en la evidencia, publicó este twit, con este cartel:



@Patri_Psicologa


Como ya sabéis los que me seguís, tengo amplia experiencia como enfermera volante, roting, satélite o como queráis calificarlo. He trabajado en muchos y variados servicios y he conocido mucha enfermería. Siempre me ha gustado escuchar a mis colegas. No solo cuando me daban “el parte” (haciendo solape). Sigo haciéndolo y disfrutando con ello. Y no creo que podamos nunca, salir del trabajo a la hora, salvo excepciones. De hecho, creo que, el problema de no salir a la hora, es casi exclusivo de las unidades de hospitalización. Esos servicios donde existe una enfermera por turno y la actividad profesional gira en torno al cuidado de una persona real, con sentimientos, emociones, familia, etc. Una persona con algo más que una patología (ese al que llamamos paciente).

Yo no sé si otras categorías profesionales tienen el mismo problema. Pero creo saber lo que le pasa a la enfermería. Al menos, tengo mi propia opinión y es la que os quiero exponer aquí.

Las enfermeras y enfermeros somos profesionales del cuidado y atendemos a los pacientes desde una perspectiva holística, es decir, completa. 
Cuando llegamos al trabajo, nos hacemos cargo del paciente de una manera total. Asumimos la responsabilidad de su cuidado. 
Habitualmente, nuestro turno transcurre frenético. Tenemos múltiples obligaciones ineludibles antes de dar por terminada la jornada. Muchas de esas obligaciones vienen marcadas por un horario y los horarios se superponen. Esto nos obliga a convertirnos en verdaderos magos de la gestión del tiempo.

Al empezar la jornada agradecemos intercambiar impresiones con el profesional del turno anterior. Por eso tenemos la “costumbre" de empezar antes de la hora (intentamos inútilmente que el compañero se vaya antes, aún sabiendo que será imposible). Nos gusta saber cómo ha transcurrido el turno anterior, de boca del enfermero responsable. Aunque lo haya dejado escrito.

Damos mucha importancia a datos relacionados con las emociones, vivencias, preferencias…del paciente, datos sobre su entorno o su familia. También nos importa transmitir advertencias y consejos. Todo eso añadido a los datos clínicos y de cuidados.

Teniendo en cuenta que la enfermera del turno siguiente procurará llegar un poco antes, procuramos inútilmente terminar antes. Aunque siempre nos pilla haciendo las últimas anotaciones. 

Nos gusta terminar con todo hecho. La verdad es que en ocasiones, también nos gusta ocuparnos de cosas que prevemos que tendrán que ser responsabilidad del turno siguiente, sobre todo cuando intuimos que será movido.

Veinte minutos antes de que termine nuestra jornada, acostumbramos a sentarnos para cumplimentar las historias. Anotar las incidencias. Registrar datos. Solemos hacerlo en el control. A la vista de cualquiera que pasee por el pasillo. En ese momento suelen surgir imprevistos que también contribuyen a que nos retrasemos. pero tratamos con personas, y no se nos da bien ignorar las necesidades de nuestros pacientes o dejar las cosas para el turno siguiente.  Odiamos que nos piten los oídos porque alguien tenga que nombrarnos por causa de un olvido y tratamos de conseguir que llegue el día en el que, al llegar a casa, podamos desconectar totalmente sin tener que repasar mentalmente una y otra vez si hice todo lo que considero que debía hacer (aún estando seguras de que hicimos todo lo humanamente posible).

Por eso, no pude evitarlo y tuve que responder a Azucena que, a mi juicio, esto no es aplicable, al menos, a estas enfermeras. Porque para Enfermería, no estamos dando cuentas ante el jefe, sino ante el paciente y ante nosotros mismos. Y para Enfermería, el paciente es lo primero. 


Y robarle unos minutos a la familia, no significa que la desatiendas. Más bien al contrario, puede significar que les dediques un tiempo más sano, más intenso y más valioso.

Y que conste que a esta reflexión no he llegado porque yo sea la que pienso así. Son esas compañeras profesionales, celosas de su trabajo, amantes de su profesión, hiperresponsables, las que han ido convenciéndome de cómo somos las enfermeras.

Ahora te toca a ti opinar añadiendo un comentario o difundiendo la entrada si te gustó.

2 comentarios:

Azucena Santillán dijo...

Buenos dias Sonia;
Partiendo del dato de que el tuit que mencionas y las conversaciones posteriores en esa red hacen mención a periodos de prolongación de la jornada laboral más allá del solape, tengo que discrepar contigo.
Una de nuestras competencias es la priorización y la gestión del tiempo, y pienso que si bien esta extendido y aceptado que el cambio de turno se ponga de nuestro bolsillo (y ahí no entro), todo lo que se pase de eso no tiene nada que ver con cuidados holísticos y atención integral a paciente y familia.
Me preocupa que los alumnos de enfermería vean con admiración a las enfermeras abnegadas que salen de su unidad casi una hora despues de su turno porque se quedan cumplimentando registros o actualizando planes de cuidados (y eso pasa).
Paso a citar a los compañeros de Comisión Gestora, que nos han dicho en múltiples ocasiones que es hora de "dejar hacer para poder hacer". Y si delegando tareas y organizando el trabajo seguimos saliendo tarde de nuestra unidad de manera rutinaria (todo el mundo entiende que una urgencia o una situacion puntual de necesidad precisa nuestra presencia y ayuda) algo pasa con la gestión de la unidad.
Discrepo contigo Sonia, y me vienen a la cabeza las palabras de Juan F. Hernandez Yañez, que muchas veces nos recuerda que esta abnegación mal entendida tiene mas que ver con las antiguas cuidadoras (monjas y similares) que con las profesiones actuales.
Nadie habla de abandonar al paciente ni a su familia, eso no lo hace ninguna enfermera que yo conozco; ni de dejar el puesto de trabajo con "las tareas sin hacer" sino de gestión del tiempo y gestión de los cuidados.
Cuando trabajé en Londres una de las cosas que me sorprendió (entre muchas) es que la supervisora si salías tarde te llamaba a su despacho para preguntarte el porqué de esa situación para tratar de ponerle fin.
Los imprevistos de última hora se pueden priorizar y organizar. Y las actividades rutinarias se deben planificar a conveniencia del funcionamiento de la unidad (no de las apetencias de un colectivo concreto).
En fin, que seguro que hay casos y casos pero mantengo mi afirmación de que hay que intentar salir a tiempo y desde luego no sentirse mal por ello.
Un abrazo!

Sonia Palencia dijo...

Hola Azucena!
Estoy de acuerdo con tus alegaciones.
Lo que traté de exponer en la entrada es que nadie desea salir fuera de hora, que siempre se intenta cumplir con el horario y que el motivo por el que se sale tarde es el "sentido de la responsabilidad y que tratamos con personas".
Puede ser dificil tener una idea real de lo que verdaderamente ocurre para quien no vive la experiencia en la propia persona.
No hablo, ni quiero que se entienda en ningún momento, de servilismo, abnegación gratuita ni ganas de ganarse el cielo sacrificando familia y amigos por cumplimentar registros.
No entendí en la conversación mencionada, que se hablara de tiempo más allá del solape. Por eso respondí. Y por eso la entrada.
Creo que enfermería no cumple horario porque el"solape" no está reconocido dentro de ese horario y es una prolongación necesaria (aunque lueģo se pague o se disfrute o ninguna de las dos).
De todos modos , gracias por comentar. Siempre es un placer discrepar contigo.
Un abrazo. Nos vemos en breve
Sonia

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